Sanidad refuerza el control del agua para combatir la legionela

Los técnicos mantienen el seguimiento exhaustivo y realizan purgas para evitar estancamientos

 

El simposio reunió en la Cámara a unos 80 técnicos interesados en la lucha contra la legionela

La Conselleria de Sanidad ha reforzado el control sobre la red de agua potable de Alcoy con el objetivo de combatir la legionela. Así se puso de manifiesto ayer en el simposio organizado por el Ayuntamiento para profundizar en las medidas de prevención. Los técnicos mantienen el exhaustivo seguimiento sobre las conducciones, al tiempo que están realizando purgas en los fondos de saco para evitar el estancamiento del agua. Los expertos, por otro lado, descartan que la hipercloración haya supuesto un riesgo para la salud de los ciudadanos, aunque también advierten que corroe las tuberías y que eso favorece que la bacteria pueda anidar.

La Cámara de Comercio de Alcoy acogió ayer el simposio «Legionela y salud ambiental», organizado por el Ayuntamiento en colaboración con la Conselleria de Sanidad para analizar las medidas preventivas llevadas a cabo hasta el momento y plantear posibles opciones de futuro.

Gran parte de las intervenciones de los expertos giraron alrededor de la red de agua potable, sobre la que se han reforzado las acciones de control. El director general de Salud Pública, Manuel Escolano, explicó que, junto a las numerosas analíticas que se practican en la misma, se ha decidido profundizar en algunos aspectos para evitar estancamientos de agua y que la cloración llegue a todos los puntos. En este sentido, destacó que se están realizando purgas en los fondos de saco existentes en la red, que ascienden a unos 200.

Escolano también analizó las especiales condiciones que se han dado en Alcoy para que desde 1999 haya registrado 18 brotes que han causado más de 300 afectados. Se refirió a cuestiones como las peculiaridades orográficas y ambientales, así como a la existencia de instalaciones de riesgo en el interior del casco urbano. Así, detalló todo el trabajo desarrollado para censar todos estos aparatos de refrigeración y controlarlos. También se refirió la detección de la bacteria en lugares sobre los que no existían antecedentes, como las máquinas de asfaltado o los lavacoches. Escolano concluyó que todo este trabajo ha permitido que Alcoy se encuentre en estos momentos en una situación de «normalidad epidemiológica».

Manuel Sánchez, delegado de Aqualia, destacó la complejidad de la red de agua de Alcoy, con ocho estaciones de bombeo, cinco captaciones y siete depósitos, así como 195 kilómetros de longitud. Hizo referencia, asimismo, a las inversiones llevadas a cabo para renovar tuberías y hacer un mallado.

Francisco Adrián, técnico de Sanidad Ambiental de la Conselleria, resaltó que la hipercloración a la que ha estado sometida la red de agua durante muchos años no ha supuesto riesgo alguno para la salud de los ciudadanos. Según manifestó, el índice máximo de trihalometanos permitido legalmente es de 100 microgramos litro, y de las 570 muestra tomadas -76 al año-, 563 han estado por debajo de los límites de detección del laboratorio, o lo que es igual, menos de 5 microgramos, y sólo en siete ocasiones se detectaron y nunca por encima de 22.

Mercedes Álvaro, de la UPV, destacó que la cloración en Alcoy no genera riesgos para la salud, aunque sí puede corroer tuberías y facilitar que la bacteria anide en los puntos dañados. Propuso como alternativa al cloro un sistema mixto de luz y agentes oxidantes.

Ausencia de estudios orográficos y meteorológicos
Desde un primer momento se ha vinculado el problema de la legionela en Alcoy, entre otras cuestiones, con las peculiares características orográficas y ambientales de la ciudad. Por eso sorprendió ayer que no existan informes concretos sobre este asunto, más allá de apreciaciones generales sobre el comportamiento de las corrientes de aire en este tipo de valles.

Con todo, esta deficiencia corre camino de corregirse, toda vez que la Fundación CEAM ya se ha puesto manos a la obra. Millán Millán Muñoz, director honorífico de la citada entidad, explicó que el entorno mediterráneo en el que se ubica Alcoy, unido a la orografía compleja, propicia que haya recirculaciones de aire verticales, de manera que a la contaminación y, en este caso, a la bacteria de la legionela que pueda estar flotando en la atmósfera, le cuesta mucho dispersarse.

Enrique Montilla, también del CEAM, informó de los factores sobre los que se apoyará el estudio. En este sentido, señaló que las laderas de la Font Roja y Mariola, así como la cercanía del pantano de Beniarrés, propician que Alcoy se encuentre en un sitio confinado y no favorable a que se limpien los contaminantes. Todos estos condicionantes físicos bloquean la ventilación.

Fuente: Diario Información