¡Y dale Perico al torno!

Esta expresión se atribuye cuando de forma machacona, sea de manera inconsciente o no, se insiste una y otra vez sobre un mismo tema que no tiene visos de solución, para tedio de quien lo padece. Un ejemplo aplicado al discurso hídrico lo encontramos en la frase “hay que llevar agua de donde sobra a donde falta”, ¡y dale Perico al torno!

 

Rio_San_Pedro_PDG

La falacia del agua que sobra y que falta de las cuencas es y ha sido una estrategia electoral orquestada por los partidos políticos desde la táctica del conflicto entre el nosotros y el ellos. Un discurso no sólo machacón y tedioso, sino simplón por desconocimiento, o malicioso por cuanto induce:


  • A una visión separatista del agua como elemento aislado, olvidando que el agua es sólo una parte de un ecosistema mayor que incluye a todos los seres que nacen y viven en su entorno, los fenómenos geológicos a que da lugar (erosión, transporte y sedimentación), y la relación, física y emocional con los seres humanos, es decir los numerosos valores y creencias que impregnan nuestra particular relación.
  • Hacia la creencia de que todo es modificable, de que la naturaleza está al servicio del ser humano, recuperando principios antropocéntricos que apuestan por el dominio de la naturaleza, y que vienen siendo incentivados por la visión privatizadora.
  • Como consecuencia del anterior, a una anticuada orientación de políticas de oferta, claramente derrochadoras e insostenibles.
  • Hacia un ocultamiento/desinformación sobre los efectos del cambio climático. La sensibilidad de los recursos hídricos al cambio climático se manifiesta en una disminución de las precipitaciones medias anuales y un aumento de las temperaturas, lo que dará lugar a una disminución de la escorrentía total. Los escenarios previstos por los expertos generan grandes incertidumbres sobre la posibilidad de que cuencas que actualmente se tienen como excedentarias se mantengan en tales circunstancias en el futuro, a lo que, en determinados momentos y espacios, habría que sumar el aumento de la demanda.

El agua no sobra, exactamente ese agua abastece ese ecosistema, garantizando su calidad. Si además tenemos en cuenta que se van a producir modificaciones climáticas que van a disminuir  la cantidad de agua de la que disponen las cuencas, es un disparate andar repartiendo excedentes sobre la base de las viejas políticas. Ya está bien de tanta payasada, empecemos a tener un poco de sentido común y mucho de respeto por el medio ambiente y por la ciudadanía, potenciales votantes.

Victoria Aragón García
Dra. en Ciencias Sociales – Universidad de Murcia