Situación “catastrófica” para el agua de Doñana

“A pesar de que llevamos cinco años de denuncias por el grave asunto del robo de agua, las administraciones dan pasos muy lentos con acciones demasiados tibias” reclama la organización ecologista WWF

Doñana lleva sufriendo un fenómeno silencioso y demoledor el “robo del agua”, de sus acuíferos desde los años 80. La Organización Mundial por la naturaleza WWF, apunta en un reciente informe como el aporte se ha visto reducido en “un 80 por ciento”. Y es que el acuífero se va secando lentamente por la sobreexplotaciónagrícola de cultivos de regadío que asedian el entorno del Parque. Una situación catastrófica. Los arroyos ya casi no llevan agua. Una sequía extrema que también se agrava por la explotación de la costa cercana de Matalascañas, abarrotada por el turismo y que termina de absorber la poca reserva de agua subterránea que queda en este espacio, declarado Patrimonio de la Humanidad.

El binomio agricultura y naturaleza no tiene fácil solución. Es el principal agravante. Los colectivos se han sentado para encontrar una solución sostenible al caso del “robo del agua” del Parque. Pero las balsas ilegales siguen aumentando. También los pozos en fincas. Felipe Fuentelsaz declara a Público como representante de WWF que “si hablamos de toda la zona de Doñana la cifra de pozos existentes puede llegar a aumentar a más de 2.000. Solo 1.000 en la Corona Norte del Parque”. Este es un dato es oficial de la administración. El estudio, realizado por satélite, no permite conocer con total exactitud el número de pozos ilegales. Aunque se conoce que solo en 2017 las hectáreas ilegales han aumentado en más de doscientas. WWF calcula que existen unos 700 pozos más que podrían ser cerrados por las autoridades frente a los 300 que ya se han clausurado .

Pero ¿qué tendencia presentan los acuíferos? “Puede ser catastrófico”, alega Fuentelsaz. Las cifras que presenta anualmente la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en el Consejo de Doñana muestran claramente un nivel descendente. Esta situación unida a las bajas precipitaciones y la sequía provoca un daño terrible a las lagunas. “Hay zonas que han bajado muchísimo como la zona de los Hatos o la de Matalagrana y hay áreas incluso donde la afección ambiental puede ser grave”. El último caso en la zona de Matalagrana se encuentra bajo juicio. “Se tendrán que sentar en el banquillo tanto antiguos consejeros como alcaldes y es un caso donde la fiscalía de medio ambiente está investigando”. Fuentelsaz añade a Público que “también está detectado el caso de una finca grande, que había justo al lado de Matalagrana y que sigue estando totalmente ilegal cultivando cítricos y arándanos con una extensión de 80 hectáreas de terreno. Nos gustaría que la administración actuara en relación a esta gran extensión”.

Manuel (nombre ficticio) no quiere dar la cara. Se la juega. Es trabajador en una de estas fincas del área del Condado. Y sabe lo que hay en la comunidad de regantes que buscan una alternativa para tener agua superficial y alimentar sus cultivos. El objetivo, mantener la cosecha y garantizar la producción. “Los pozos no son visibles a simple vista, están tapados entre los matorrales y el dueño de la finca ha ganado mucho en rentabilidad por haber pasado de tierra de secano a regadío”. La producción es mucho más abundante. También el valor de la cosecha de arándanos en la que trabaja Manuel. “En los dos años que llevo aquí en los cultivos no hemos tenido un gran número de inspecciones por parte de la administración ni el Seprona. Ni tampoco han preguntado sobre los pozos de la zona”.

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