Premiado un trabajo sobre aprovechamiento de las aguas subterráneas

Acto de defensa de la tesis doctoral

Un trabajo del investigador almeriense, Francisco Javier Martínez, premiado por la Fundación Centro de Estudios Andaluces

La tesis doctoral El aprovechamiento de las aguas subterráneas en la modernización de la agricultura española del siglo XX: cambio tecnológico e iniciativa estatal redactada por Francisco Javier Martínez Rodríguez ha recibido uno de los premios que anualmente concede la Fundación Centro de Estudios Andaluces. Este trabajo fue defendido en septiembre de este año dentro del programa de doctorado de Ciencias Económicas, Empresariales y Jurídicas de la Universidad de Almería ante un tribunal formado por Carlos Barciela de la Universidad de Alicante, Salvador Calatayud de la Universidad de Valencia y Laura Piedra de la de Almería. La tesis fue dirigida por los profesores Andrés Sánchez Picón y José Joaquín García Gómez de la Universidad de Almería.

Los objetivos generales perseguidos por el estudio fueron: conocer el proceso de cambio tecnológico vivido desde el siglo XIX en aprovechamiento de las aguas subterráneas en el mundo y en particular en España, así como su influencia en el desarrollo de la agricultura española del siglo XX, con especial atención al que tuvo lugar en Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana; por su relación con el aprovechamiento de las aguas subterráneas desde la década de los cincuenta, analizar la influencia de la ayuda americana en materia de cooperación económica y asistencia técnica a la agricultura española tras la firma de los Pactos de Madrid (1953) entre España y EEUU; y conocer la labor llevada a cabo durante el siglo XX por el Estado en relación con el fomento del aprovechamiento de las aguas subterráneas y, en especial, por el Ministerio de Agricultura a través del Instituto Nacional de Colonización.

Aforo de los sondeos de El Pasillo (Albacete) durante los años sesenta.

Según este trabajo de investigación, el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933 no contempló el potencial de las aguas subterráneas para el desarrollo agrícola de España, que jugarían un papel trascendental durante la segunda mitad del siglo XX en la evolución de la agricultura española y en especial en algunas de las zonas más productivas en términos de rentabilidad económica, situadas principalmente en el Levante y el Sureste español. La principal razón para que no se prestara atención de una manera decidida a su explotación respondió a una situación de bloqueo tecnológico. La sucesión de una serie de mejoras en los sistemas de perforación y elevación, fundamentalmente en la primera mitad del XX, permitió que se alcanzara la madurez tecnológica en el empleo de estos recursos hídricos a nivel mundial a finales de la década de los cuarenta. Sin embargo, la situación económica en España en esos años y el predominio de una política autárquica impidieron el acceso y difusión de estas nuevas tecnologías.

El investigador durante la entrevista personal realizada a Bernardo Sánchez, que participó en la excavación de pozos del INC en el Campo de Dalías durante los años cincuenta.

Se demuestra como esta madurez tecnológica en el aprovechamiento de las aguas subterráneas en España se alcanzó, tras la firma de los pactos de Madrid de 1953, gracias a la importación con cargo a la ayuda americana de modernos equipos de perforación de sondeos y de las primeras electrobombas sumergidas, así como la importancia en general  de esta ayuda en la modernización y colonización agraria de los años cincuenta y sesenta, en especial en la labor encomendada al Instituto Nacional de Colonización. Además de la descripción del empleo en el Instituto Nacional de Colonización de las contrapartidas de la ayuda americana entre 1955 y 1963, se analiza la influencia que también tuvieron en el proceso de transformación del secano al regadío de la época otras formas de la ayuda de los EEUU, como los programas de importación de maquinaria o la denominada asistencia técnica. Esta modernización de la agricultura española terminó con el atraso secular de un sector clave en el desarrollo económico a través de la ruptura de un cuello de botella tecnológico para el que fue fundamental el concurso norteamericano.

Pozo de Venta Vitorino o nº 1 del Campo de Dalías a mediados de los cincuenta.

La tesis doctoral también deja claro como el papel del Estado en el boom vivido en el aprovechamiento de las aguas subterráneas para riego en la España de la segunda mitad del siglo XX resultó trascendental, siendo canalizado principalmente a través del Instituto Nacional de Colonización y del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario, que fomentaron activamente su uso desde el Servicio de Aguas Subterráneas. Las principales cuestiones a destacar de este proceso dentro de la comunidad autónoma andaluza fueron: que las declaraciones de zonas de alto interés nacional mediante el empleo de aguas subterráneas en las provincias de Almería, Huelva, Sevilla y Málaga, que alcanzaron las 98.453 ha, supusieron un 53 por ciento del total de las declaradas para todo el territorio nacional; que la “primera piedra” de los trabajos de colonización de la zona regable Campo de Dalías (Almería) fue el inicio de la ejecución el día 28 de abril de 1943 de la perforación del pozo conocido como Pozo de Venta Vitorino, este pozo puede ser considerado el comienzo de la ejecución directa por parte del Instituto Nacional de Colonización de obras de captación de aguas subterráneas dentro de una zona regable declarada de alto interés nacional y se trataría de la primera vez en la historia de España en la que el Estado afrontó de una forma directa el fomento de la puesta en regadío de grandes zonas regables con la dotación de los recursos hídricos procedentes del subsuelo; que el primer estudio de hidrogeología regional en España se llevó cabo en la provincia de Huelva en 1964, tras él  seguiría poco después el importante “Estudio Hidrogeológico de la Cuenca del Guadalquivir (1966-69)”; y que la provincia española más beneficiada por la labor del Instituto Nacional de Colonización para el aprovechamiento de las aguas subterráneas fue la de la Almería, convertida en el actualidad en la huerta de Europa, siendo también muy destacables los trabajos en la provincia de Huelva.