Lodos de depuradoras para alimentar pilas de combustible microbianas

Las pilas de combustible microbianas convierten la energía química en energía eléctrica usando microorganismos

Esta definición de la Asociación Española de Pilas de Combustible (Appice) sirve para encabezar un avance más en un desarrollo tecnológico para producir energía que está en sus primeros pasos. La Universidad Tecnológica de Kaunas, en Lituania, demuestra que las aguas residuales y lodos de depuradoras pueden usarse como alimento para las bacterias de las pilas e integrarse estas en la producción y consumo de energía de la propia depuradora.

“La producción de combustible microbiano es probablemente la única tecnología en la que la electricidad se genera a partir de la oxidación de compuestos orgánicos a temperatura ambiente. En otras palabras, no hay necesidad de quemar nada, y el proceso no depende de la luz del sol”. Así se expresa, Kristina Kantmnienė, investigadora de la facultad de Tecnología Química de la Universidad Tecnológica de Kaunas (UTK).

Desde la UTK destacan la aplicación multifuncional de la pila que desarrollan. Consideran que tanto las aguas residuales como el lodo generado tras su depuración se pueden emplear como alimento de las bacterias integradas en las pilas de combustible microbianas.

Por otro lado, “la integración de las pilas en el sistema de tratamiento de aguas residuales reduciría significativamente el uso de energía eléctrica para su explotación y convertiría a la planta en un circuito cerrado”, explican; para concluir que “el excedente de energía producido podría volcarse en la red eléctrica y utilizarse en otros lugares”.

Fieltro de grafito modificado como ánodo

El propio equipo de la UTK es consciente de los desafíos que aún quedan por superar y el largo camino para obtener pilas rentables y eficientes. También se expresó durante el Congreso Iberoamericano de Hidrógeno y Pilas de Combustible 2017 (Iberconappice 2017), que organizado por Appice se celebró en Huesca en octubre de 2017.

“Aunque  muy  prometedora, esta tecnología debe hacer frente aún a varias  desafíos, entre los que destaca la sustitución de las costosas membranas de intercambio iónico”, relataba en Iberconappice 2017 Roberto Campana, investigador del Centro Nacional del Hidrógeno.

Para avanzar en la superación de esos desafíos, los investigadores de la UTK están probando “las cualidades y la biocompatibilidad de los ánodos, ya que la eficiencia de las células de combustible microbianas depende en gran medida de ellos”. Por este motivo “han desarrollado un prototipo que utiliza fieltro de grafito modificado como ánodo”.

Artículo publicado en Energías Renovables