Las reservas subterráneas se activan para combatir la sequía

Los acuíferos del delta del Llobregat y del Besòs deben frenar la caída de los caudales en los ríos

Primero, se incrementó la producción de agua potable en las desalinizadoras; luego, se decidió poner en servicio la planta regeneradora de aguas residuales en la desembocadura del Llobregat, y ahora llega la hora de las aguas subterráneas. La Agència Catalana de l’Aigua (ACA) ha decidido echar mano a todos los recursos disponibles para man­tener el volumen de agua en los embalses del Ter y Llobregat y ralen­tizar la pérdida de estas reservas para afrontar la sequía. De hecho, se aprovechará “hasta la última gota” para conservar el agua disponible en los ríos, que es siempre la opción más importante.

Cuando los niveles de los embalses se han situado en el 45,7% de su capacidad máxima –y no dan muestras de recuperación, tras las últimas lluvias–, la Agència de l’Aigua da una nueva vuelta de tuerca para obtener caudales extra. La alerta por la sequía podría estar a la vuelta de la esquina: cuando los embalses estén por debajo del 40%. Podría decretarse a finales de marzo.

Por eso ha comenzado a extraer agua del acuífero profundo del delta del Llobregat mediante la cap­tación de agua en los pozos de Cornellà. Es una de las previsiones del plan de sequía de la Generalitat.

El acuífero del delta es una re­serva estratégica que se activa ante situaciones de grave pérdida de ­recursos en los ríos. Se estima que alberga un volumen unos 80 hm3, equivalente a la capacidad de un embalse como el de la Llosa del ­Cavall en la cuenca del Llobregat. En el máximo de explotación permitirá extraer agua situada hasta 17 metros por debajo del nivel del mar.

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