Las aguas residuales del sur de Europa tienen más bacterias resistentes que las del norte

La ‘Escherichia coli’ (imagen de un cultivo) es una de las bacterias que más resistencia a antibióticos ha desarrollado. F. MANJURUL ISTOCK

Las depuradoras muestran las resistencias a antibióticos de la población urbana, según un estudio con una decena de plantas

Las aguas que evacuan las ciudades llevan nuevos contaminantes cuyo impacto aún se desconoce. Uno de estos contaminantes emergentes son las bacterias resistentes a los antibióticos. Un estudio comparativo de una decena de plantas depuradoras de varios países europeos muestra ahora que las aguas residuales que llegan a las plantas del sur de Europa portan una mayor abundancia de genes que intervienen en el desarrollo de resistencia a fármacos. El resultado confirma el mayor consumo de antibióticos en el sur y convierte a las depuradoras en un eficaz sistema de vigilancia antibacteriana.

Un consorcio de científicos europeos ha tomado muestras durante tres campañas en 12 plantas de tratamiento de aguas residuales de varios países, entre ellos España. Analizaron las aguas tanto al entrar en la depuradora como al salir. Buscaban bacterias patógenas como la Escherichia coli, la Klebsiella pneumonia o el Staphylococcus aureus. Se detuvieron en particular en detectar la presencia de 229 genes conocidos por intervenir en el desarrollo de resistencias y otros 25 elementos genéticos móviles que podrían facilitar la propagación de esa resistencia a otras bacterias de la misma u otra especie. Hay que aclarar que el agua saliente era completamente apta para el consumo, con niveles de microorganismos normales. Lo que les interesaba era la presencia de resistencias a antibióticos.

El trabajo, publicado en la revista Science Advances, muestra que todas las aguas residuales llegan a las depuradoras con material bacteriano resistente. Las plantas funcionan como verdaderos colectores del microbioma urbano y atestiguan la carrera de armamentos desatadas entre antibióticos y bacterias patógenas. Pero el estudio configura dos grupos de países. Por un lado, Alemania, Noruega y Finlandia con una abundancia relativa de genes de resistencia bacteriana significativamente menor que la del otro grupo, el formado por Portugal, Chipre y España.

Leer artículo completo en EL País