Las aguas residuales de Pozuelo llegan al Congreso

El diputado que sustituye a Sáenz de Santamaría está citado a declarar como investigado por un presunto delito contra el medio ambiente

A veces huele a podrido. A estiércol. A basura. Las palabras que emplean los vecinos de Húmera (Pozuelo de Alarcón) convierten en olores los contaminantes que ha detectado la confederación hidrográfica del Tajo en el agua vertida por una depuradora que da servicio a más de 30.000 vecinos: fósforo y nitrógeno. El sinuoso trayecto que recorren por Madrid esos elementos tiene una doble desembocadura. Primero llegaron hasta el Arroyo Antequina, que atraviesa la Casa de Campo para fundirse con el Manzanares. Y luego, al Congreso, donde Mariano Pérez-Hickman, exconcejal del Ayuntamiento, acaba de reemplazar como representante del PP a Soraya Sáenz de Santamaría. Esta semana está citado para declarar como investigado por un presunto delito contra el medio ambiente, al igual que un total de diez integrantes y exintegrantes del gobierno local.

“No he jugado ningún papel en esta historia”, afirma Pérez-Hickman, que al ser diputado acaba de convertirse en aforado, lo que debería frenar en el último momento su paso por el juzgado número uno de la localidad madrileña. “No tengo ninguna responsabilidad”, insiste el exconcejal y exprimer teniente de alcalde. “Jamás he tenido las competencias de medio ambiente. Ni en esa época, ni desde 1991, cuando entré en el Ayuntamiento. Desconozco totalmente cuál es la actuación que se ha hecho sobre la depuradora. Jamás se me ha informado de eso”, prosigue. “Voy a ir al juzgado, y si puedo declarar, porque así lo decide la magistrada, lo voy a hacer, porque no tengo nada que ocultar y lo que quiero es que esto se termine ya y que me archiven las actuaciones”, añade.

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