La tragedia de los lagos menguantes

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El lago Poyang en China se ha convertido en una pradera / XIONG GUOTAO

Europa se va a dividir en el futuro en dos zonas climáticas

Ninguna de las civilizaciones que han habitado la Tierra en el pasado han ejercido una presión tan intensa sobre la naturaleza como la que ejerce cada día el hombre del Antropoceno. Su actividad cotidiana, entre otros efectos, ha llevado al clima hacia un calentamiento global que está alterando el recurso más preciado que existe en el mundo, el agua. «En un planeta más cálido se refuerza su ciclo. La evaporación aumenta y como consecuencia también las precipitaciones, pero al mismo tiempo las zonas secas reciben cada vez menos lluvia. Europa, por ejemplo, se va a dividir en el futuro en dos zonas climáticas. Desde el centro hasta el norte será más lluviosa y la zona Mediterránea será más seca», explica Javier Martín Vide, director del Instituto del Agua.

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Evolución de la pérdida del agua en el mar de Aral desde 1970 hasta la actualidad

Existen dos casos de sobreexplotación de recursos hídricos que son paradigmáticos y que ponen de manifiesto que el ser humano ha pasado por allí. Uno es el mar de Aral, situado entre Kazajistán y Uzbekistán. En el pasado fue el cuarto lago más grande del planeta, con una extensión de 65.000 kilómetros cuadrados. Hoy, sin embargo, apenas queda un 10 por ciento de agua. «Ahí hubo una causa climática de aridificación del lugar, pero sobre todo una acción local», comenta Martín Vide.

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