La gestión del agua en Alicante, modelo a seguir por California e Israel

Luis Barcala, alcalde de Alicante, reivindica su sistema de gestión de recursos hídricos como bandera para crear un modelo de ciudad sostenible basado en el respeto al medio ambiente y la tecnología

La desertificación y empobrecimiento de la tierra no son un mito. Los efectos imparables del cambio climático están comenzando a dejarse ver en una parte importante del territorio español, donde cada vez más informes alertan del progresivo deterioro de los suelos, especialmente en la mitad sur de la Península. En ese contexto, la gestión de los recursos hídricos y el uso eficiente de los mismos se han convertido en los grandes retos de las ciudades para garantizar su sostenibilidad y que ese déficit no repercuta en la calidad de vida de sus habitantes.

A ese desafío han respondido con éxito urbes y áreas del país en las que, sin ser un elemento natural consustancial a su territorio, el agua representa un factor clave en su tejido productivo y vital. Alicante, donde el turismo y los servicios se combinan con un pujante sector agroalimentario en su área de influencia, es uno de los entornos metropolitanos españoles que han hecho de la necesidad virtud y donde las políticas públicas entienden la gestión del agua como instrumento troncal del servicio a sus ciudadanos. “Vivimos en una zona donde la eficiencia en el uso del agua la aprendimos con los musulmanes a partir del siglo V. Lo llevamos en nuestra propia cultura, apreciar el agua por encima de todo”, señala el alcalde de AlicanteLuis Barcala, en un foro organizado por El Confidencial en colaboración con Suez.

Mi visión es que en 10 años Alicante sea la ciudad donde todo el mundo quiera vivir y donde todo el mundo viva a gusto

Concejal de Medio Ambiente en el tramo final de la legislatura 2011-2015 con el Partido Popular, Barcala asumió la vara de mando de alcalde el 18 de abril del año pasado, tras el aparatoso final de la corta experiencia de coalición entre el excalde socialista Gabriel Echávarri, la franquicia de Podemos, Guanyar Alacant, y Compromís. En minoría y respaldado por Ciudadanos y una tránsfuga de Podemos, el alcalde popular trata de sacar adelante un proyecto que le permita optar a un mandato completo como cabeza de lista por su partido. En su mente, como en la de muchos gestores públicos de las capitales de provincia o ciudades medias españolas, la palabra sostenibilidad se ha interiorizado hasta el punto de imbricarse en casi todos los proyectos de futuro, que en su caso pasan por tratar de convertir la ciudad en un polo de atracción de tecnología y talento emprendedor y a la vez en elevar el carácter ‘verde’ de su planeamiento urbanístico para crear un entorno amable y propicio para la convivencia. “Mi visión es que en 10 años Alicante sea la ciudad donde todo el mundo quiera vivir y donde todo el mundo viva a gusto”, afirma.

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