La caja «milagrosa» que saca agua del aire del desierto

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Markus Kalmutzki, Farhad Fathieh y Eugene Kapustin, investigadores responsables de la cosechadora de agua de aire del desierto – Stephen McNally/UC Berkeley

Un material barato y de nueva generación es capaz de absorber el vapor de agua del aire nocturno de zonas áridas. Gracias a una sencilla caja, el agua se condensa y se puede recoger durante el día

Desde hace varias décadas los químicos trabajan en un nuevo tipo de materiales: los MOFs (de «Metal-Organic Frameworks», algo así como «entramados metal-orgánicos»). Sonandamios de moléculas en los que largas cadenas de átomos de carbono se unen por medio de codos de átomos metálicos, de una forma muy parecida a los juegos de construcción de imanes; estos tienen uniones cilíndricas y esferas a modo de intersecciones. La gran ventaja de este campo es que, gracias a los avances en el área de la química, los científicos pueden diseñar a voluntad estos entramados: son capaces de hacerlos grandes o pequeños, de incorporarles grandes poros para aumentar su capacidad de absorción o de acoplarles átomos capaces de acelerar reacciones químicas. De hecho, lo que puede tener la apariencia de un simple polvo puede servir para almacenar gas natural en el depósito de un coche o para absorber dióxido de carbono o sustancias tóxicas en la chimenea de una central térmica. No sorprende, por tanto, que haya cientos de científicos de todo el mundo trabajando en este campo y que se hayan diseñado ya más de 70.000 MOFs.

Una investigación publicada recientemente en «Science Advances» ha informado de un relevante avance en una de las aplicaciones más prometedoras de estos nuevos materiales: la de captar vapor de la atmósfera para producir agua potable, incluso en un lugar tan seco como un desierto. Un estudio, dirigido por Omar Yaghi, investigador en la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos) ha demostrado que un prototipo de cosechador de agua con esta tecnología funciona, después de hacer pruebas de campo en el desierto de Arizona. Lo mejor de todo es que el dispositivo es barato y puede aumentarse su tamaño con gran facilidad.

«Este prototipo funciona perfectamente. Y con esta investigación hemos aprendido mucho para producir agua de forma práctica. El siguiente paso es comercializar los prototipos» ha explicado a ABC Omar Yaghi, recientemente premiado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ciencias Básicas por su trabajo pionero, durante más de dos décadas, en los MOFs.

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El MOF que absorbe el agua tiene aspecto de polvo gris. No deja rastros en el líquido y este puede beberse sin ningún tratamiento – UC BERKELEY

De hecho, el equipo de Yaghi está trabajando ya en esta tecnología con la Ciudad del Rey Abdul Azis de la Ciencia y la Tecnología en Riad, Arabia Saudí en esta tecnología. «Este sistema es adecuado para cualquier desierto del mundo. Un tercio de la población vive en zonas con escasez de agua, así que ser capaz de obtenerla así es algo muy poderoso», ha dicho Yaghi. De hecho, los investigadores han desarrollado varias configuraciones para la cosechadora para adaptarse a las condiciones de Arizona o del Mediterráneo y para usar distintos tipos de MOF.

Las capacidades de este prototipo de cosechador de agua son prometedoras: «Por cada kilogramo de MOF podemos extraer 200 mililitros de de agua en un día (más o menos el volumen que cabe en un vaso de agua), tras un ciclo de captación y liberación completo (que tiene un día de duración)», ha detallado el investigador. «Es realmente alucinante».

Es más, si se le incorpora un ventilador, que podría ser alimentado en un desierto por paneles solares o baterías, se puede acelerar la captación de agua y completar 14 ciclos de captación cada día, lo que multiplicaría por este número el agua obtenida por kilogramo de MOF. «Tiene un gran potencial. Podemos conseguir miles de litros».

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