La autopista del agua: 739 kilómetros de tuberías en el subsuelo bilbaino

La distancia que separa Bilbao de Alicante o de Nantes es la misma que los 739 kilómetros de tuberías que recorren el subsuelo de la ciudad. El tratamiento del agua que circula por esta ‘vía rápida’ requiere de los métodos más novedosos

“Los informes nos permiten conocer el origen de un vertido o una rotura”

LOS kilómetros que forman las tuberías del agua que transcurren por Bilbao son una autopista hacia la sostenibilidad, probablemente el ejemplo más antiguo y eficiente de una política de gestión respetuosa con el medio ambiente. Es por ello uno de los contratos más importantes que gestiona el Ayuntamiento de Bilbao y que en su última licitación incorpora técnicas modernas para simular y prever diferentes comportamientos de la red ante episodios de lluvia o niveles muy altos de la ría, como está ocurriendo estos días. Para que la población esté al corriente de todas las afecciones que ocurren en la vía pública se va a crear la figura de responsable de atención al ciudadano, una de las novedades del nuevo contrato.

El saneamiento de las aguas de Bilbao es una gran empresa que cuenta con más de 50 operarios, una flota renovada de más de 20 vehículos y algunos de los métodos más modernos para introducirse por las entrañas de la ciudad. Desde robots con circuito cerrado de televisión, pértiga con cámara para revisión de pozos o incluso un sistema de interfonía. Las nuevas tecnologías permiten detectar las imprudencias, los descuidos e incluso la falta de concienciación de los vecinos y despejar cualquier obstáculo que se encuentre el agua a su paso por estas carreteras subterráneas.

El contrato de saneamiento tiene una duración de 4 años más 2 de prórroga y el presupuesto de adjudicación es de 4.520.323,05 euros.

El kilómetro 0 de esta autopista comienza en el propio grifo de nuestra casa y recorre a través de los 739.000 metros que discurren por el subsuelo todas las calles, barrios y distritos de la villa. Son las encargadas de gestionar el ciclo de las aguas fecales y las aguas pluviales hasta la ría. Las aguas pluviales se captan y se vierten a la ría mientras que las fecales se tratan y se trasladan hasta Galindo para, una vez depuradas, verterlas a la ría.

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