ARGENTINA Tratarán con un sistema natural los efluentes cloacales en Entre Ríos

Se trata de biofiltros que reemplazan a los pozos negros y tienen ventajas en cuanto a costos y eficiencia. Además evitan la contaminación de napas freáticas.

Construcción de un Humedal Artificial

(Diamante Net Radio) Se instaura en Entre Ríos un sistema de tratamiento natural para tratar los efluentes cloacales a través de biofiltros.

El objetivo es reemplazar los pozos negros y evitar la contaminación de las napas freáticas. El proceso consiste en degradar las bacterias de la materia orgánica y permite reutilizar el agua para riego.

En una escuela de Colonia Hugues, en el departamento Colón, tratan los efluentes mediante un humedal artificial con enormes ventajas y en Gualeguaychú diseñan un sistema similar para la reserva municipal de Las Piedras. Desde la Secretaría de Ambiente de la provincia se brinda asesoramiento técnico y se realiza el monitoreo del efluente para corroborar los parámetros de vuelco.

“Los sistemas de tratamiento a través de biofiltros o humedales artificiales presentan numerosas ventajas con respecto a otros sistemas más complejos en cuanto a costo y eficiencia. La idea de los biofiltros es reemplazar una tecnología ya superada y que tiene sus inconvenientes como los pozos negros o absorventes que tienen un efecto de contaminación de napas, a lo largo de los años, que hace que no sea una elección adecuada para remediar efluentes cloacales”.

Raffo agregó que los biofiltros se basan en la idea de “recrear un humedal, de manera artificial, y generan un tratamiento muy eficiente, desde el punto de vista físico químico y bacteriológico, y a un bajo costo”. Y agregó que generalmente están pensados para pequeñas comunidades rurales, complejos de viviendas y escuelas. También mencionó que estos sistemas comenzaron a desarrollarse alrededor de las década del 50 en los países de Europa, como Alemania y España y en el último tiempo se viene replicando en países de Latinoamérica y lógicamente en Argentina.

“En Entre Ríos no había muchas experiencias en este aspecto y hace tres o cuatro años atrás comenzaron a desarrollarse algunas experiencias en complejos turísticos y viviendas particulares a partir de los cuales, desde la Secretaría decidimos trabajar en una proyecto puntual en la escuela Nº 8 3 de Febrero de Colonia Hugues en el departamento Colón”, detalló el funcionario.

Dijo también que desde la Secretaría de Ambiente se está trabajando con el área de Arquitectura de la provincia para implementar este tipo de sistemas en lo que es la obra pública y en escuelas rurales, para que sea parte del proyecto ejecutivo, junto a otras medidas tendientes a comenzar a tener criterios de bioconstrucción en la obra pública.

Respecto a lo que se desarrolló en la escuela de Colonia Hugues, Raffo contó que en función de un proyecto financiado por la Comisión Técnica Mixta (CTM) para realizar tratamiento de efluentes a través de cámara séptica y pozo negro, “tomamos intervención y su propuso llevarlo adelante mediante un sistema de tratamiento a través de biofiltros, con el mismo presupuesto. Esto fue aceptado y llevado adelante en los últimos meses del año pasado”.

Actualmente está funcionando el sistema y desde la Secretaría de Ambiente se realiza el plan de evaluación para corroborar que se esté cumpliendo con los parámetros de vuelco.

“La idea de hacerlo en la escuela era que tenga un impacto en los padres de los alumnos también para que puedan replicar este tipo de soluciones en sus viviendas particulares”, destacó Raffo.

Gualeguaychú

A raíz de los problemas generados por los pozos negros, sobre todo en la zona que está afuera de la red cloacal de la ciudad, donde se encuentran los complejos turísticos ubicados a la vera del río Gualeguaychú y en zonas aledañas, el municipios saca en diciembre de 2010 una ordenanza exigiendo que los complejos existentes y urbanizaciones, que están fuera de la red cloacal, implementen estos sistemas de tratamiento.

A partir de esto, para que una obra sea aprobada debe presentar un sistema de tratamiento a través de biofiltros y las existentes deberán ir reemplazando los que tenían pos este tipo de solución.

En este marco, la Secretaría de Ambiente junto con la Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable municipal realizaron una capacitación que tuvo dos etapas. La primera incluyó una charla informativa destinada a profesionales, propietarios de complejos turísticos, estudiante y personas interesadas puedan interiorizarse sobre el sistema. La segunda, se realizó esta semana, y consistió en una jornada práctica, a cargo de Fernando Raffo, en la cual se trabajó sobre un proyecto puntual para generar un sistema de tratamiento de biofiltros para la reserva municipal de Las Piedras, donde se está construyendo un cuarto de baño para recibir a escuelas de la ciudad.

Desde la Secretaría de Ambiente se brindará ayuda para la solución técnica y luego el monitoreo del efluente para corroborar que esté trabajando de acuerdo a lo pensado.

En la jornada práctica de esta semana “se realizaron los cálculos para el diseño de biofiltros de la reserva natural Las Piedras con la participación de todos los presentes. Luego Raffo junto al secretario de Planeamiento Urbano, Carlos García y el encargado de la reserva natural, Alfredo Galli se trasladaron al lugar y definieron la mejor ubicación para el mismo”, explicó la directora de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Gualeguaychú, Noelia Indart. Y agregó que “lo que resta hacer son las gestiones necesarias para realizar los sanitarios y paralelamente comenzar con las gestiones para comprar los materiales para realizar los biofiltros a través de una actividad en conjunto entre distintas áreas municipales y arquitectos y albañiles”.

El sistema

El sistema de biofiltros funciona con una cámara séptica triple de grande dimensiones, diseñada para que lo que flota o el sobrenadante no pase y para que los barros y lodos se vayan sedimentando en el fondo. “Esta cámara hace que después de pasar el efluente cloacal por ella salga con la menor cantidad de sólido suspendido”, precisó Raffo y agregó que esto es una ventaja porque en los sólidos se concentra la mayor carga orgánica y las bacterias que se quieren evitar.

Luego el efluente ingresa en un biofiltro que básicamente una superficie cuyas dimensiones se calculan un metro cuadrado por persona, tiene un metro de profundidad y está impermeabilizado en el suelo con una membrana y se llena con una matriz de piedra y arena que hace que no se vea el efluente. Sobre esa matriz de arena se plantan especies palustres o vulgarmente llamados juncos que hacen el trabajo de bioremediación.

“El agua, luego de pasar por el biofiltro, sale casi transparente pero la remoción de la materia orgánica y las bacterias las hacen las plantas que tienen raíces bastante gordas que se fijan al fondo del biofiltro. Es decir que las bacterias que degradan la materia orgánica respiran a través de las raíces de las plantas, a su vez éstas fijan el nitrógeno y el fósforo que trae el efluente y también son un problema si van a un recursos de agua”, detalló el secretario de Ambiente.

También indicó que luego de este proceso el agua se puede reutilizar para riego o se deposita en algún estanque generado para darle un fin paisajístico.

Las principales ventajas para la depuración naturales de aguas residuales son el excelente rendimiento, bajo costo de construcción y operación, funcionamiento sencillo, adaptabilidad a las variaciones de carga, óptima oxigenación del agua tratada, integración paisajística, posibilidad de reutilización de las aguas tratadas y los subproductos y recalificación ambiental de los sitios degradados.

Una vez que el efluente pasó por la cámara séptica y el biofiltro, tiene parámetros en general de calidad de vuelco y no representa un problema para la napa freática.