Grafeno poroso, el material que permitirá potabilizar el agua del mar a un coste mucho más bajo

potabilizar agua

Un equipo gallego participa en el hito, que también abre la vía para crear máquinas de diálisis portátiles

Es un auténtico prodigio en una lámina de apenas un átomo de grosor. Es transparente, más duro que el diamante y 200 veces más resistente que el acero, pero fino como las alas de una mariposa, flexible como el papel, ligero como una tela de araña y, además, no se raya, es impermeable, transparente y tiene una conductividad eléctrica muy superior a la del cobre. Y queda lo más sorprendente: posee la capacidad de combinar al mismo tiempo todas estas propiedades. Es el grafeno, un material llamado a revolucionar la industria y nuestra vida cotidiana, con infinidad de aplicaciones. Solo que, a día de hoy, salvo su utilización en raquetas de tenis superresistentes y flexibles y en ciertas pantallas plegables, es más una promesa que una realidad. El futuro, sin embargo, está ahora un poco más cercano gracias a una investigación conjunta del Centro de Investigación en Química Biolóxica e Materiais Moleculares (CiQUS) de la Universidade de Santiago, delInstituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) y del Donostia International Physics Center, que han sintetizado por primera vez una membrana de grafeno con poros, cuyo tamaño, forma y densidad se pueden modificar con precisión atómica. El hallazgo, para el que se ha solicitado una patente europea, se ha publicado en la revista científica Science.

El grafeno nanoporoso abre la puerta para convertir en realidad algunas de las aplicaciones que se aventuran, como el desarrollo de filtros más duraderos, selectivos y energéticamente más eficientes; su uso en dispositivos electrónicos más eficientes y que permitan sustituir el silicio, o en sensores de todo tipo, incluidos los biomédicos. Podrá, por ejemplo, emplearse para diseñar plantas potabilizadores de agua del mar de mayor calidad y con un gasto eléctrico mucho menor; para medir la presencia de contaminantes; para separar gases o mismo para secuenciar ADN a partir de una mínima muestra genética, como una simple hebra. O podrían fabricarse pequeños equipos de diálisis que llevarían consigo los enfermos y que funcionasen como una especie de riñón artificial.

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