Galicia (España) La Confederación confirma la presencia de cianobacterias en Cachamuiña y As Conchas

(farodevigo.es)La proliferación de algas y hongos en el Loña está relacionada con la escasez de caudal, las altas temperaturas y vertidos de fosas sépticas y de la prisión de Pereiro de Aguiar

X.M. DEL CAÑO – OURENSE La Confederación Hidrográfica confirma la presencia de cianobacterias en los embalses de Cahamuiña y As Conchas. En principio, resta importancia a la situación, alegando que suele producirse todos los veranos, entre los meses de julio y septiembre €aunque nunca había trascendido, salvo el caso de As Conchas€, por el descenso del caudal de los ríos Loña y Limia, por lo que se limita a cumplir con el protocolo establecido, de “avisar a los concellos” que utilizan agua de las zonas afectadas para el consumo doméstico, para que apliquen “medidas correctoras”.
De hecho, la empresa concesionaria del abastecimiento de Ourense, Aquagest, mantiene cerradas las compuertas de los embalses de Cachamuiña y Castadón desde mediados del mes de junio de 2011, por falta de reservas y la alerta de un brote de geosmina €materia que entra dentro de las competencias de la Consellería de Sanidade y del Concello de Ourense, al tratarse de la red de abastecimiento€, que ahora se agrava con las temibles cianobacterias.
Ambos problemas están relacionados con la escasez de lluvias. Ourense acaba de tener el invierno y el principio de la primavera con la pluviometría más baja de los últimos cuarenta años. En el mes de marzo, “todavía permanecían sin agua los embalses de Cachamuiña y Castadón”, circunstancia que rompe todas las estadísticas. Este año las lluvias no llegaron hasta el mes de abril, en el que se recuperó un poco el caudal.
Para comprobar la tendencia en Ourense, basta con examinar la evolución del mes de junio en los últimos años, que oscila entre los 14 días de lluvia que tuvo en 1988; 12 en 1992 y 1993; 9 en 1974 y 1982; 8 en 1977 y 1984, hasta los mínimos de la serie, en 1979 y 2011, ambos con ningún día de precipitaciones.
A esto hay que añadirle el aumento progresivo de las temperaturas, por lo que esta ciudad, que se encuentra en la denominada “Hoya de Ourense”, aparece con frecuencia a la cabeza de las zonas más calurosas de España. Y el cuadro se completa con la presencia de vertidos de fosas sépticas descuidadas, pertenecientes a domicilios particulares y los que proceden de la prisión de Pereiro de Aguiar, que vierten al cauce del río Loña, curso arriba de los embalses de Cachamuiña y Castadón.
La presencia de cianobacterias en el embalse de As Conchas se debe también al descenso del caudal del río Limia y a la contaminación por abonos, productos fitosanitarios y nutrientes en el cauce fluvial, que arrastra desde la comarca agrícola de A Limia, en la que hay una gran producción de patatas y cereales.
En principio, el problema no debería pasar a mayores, siempre que no se produzca una proliferación excesiva, que conduciría a la eutrofización de las aguas, al coincidir varios factores: concentración de nutrientes, altas temperaturas y bajada del caudal de los ríos.
El Concello de Ourense tiene una concesión, de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, para extraer 510 litros por segundo, destinados al abastecimiento, que puede sacar de los embalses de Cachamuiña y Castadón, pertenecientes al río Loña, o del Miño, con la limitación de que tiene que dejar 132 litros por segundo en el Loña como “caudal ecológico”.
Tanto la Confederación Hidrográfica como Aquagest coinciden en señalar que el abastecimiento de agua de Ourense “no tiene ningún problema” en estos momentos, a pesar de la presencia de cianobacterias y de geosmina en el embalse de Cachamuiña, porque “solo se está utilizando agua del Miño”, desde hace catorce meses, con lo que se ha “roto la constante” de dejar de bombear agua del Miño en octubre o noviembre, para utilizar la del Loña.

Una explosión demográfica afectaría a la calidad del agua
La aparición de cianobacterias en los embalses es inquietante, porque algunas producen toxinas y “pueden envenenar a las personas y animales” que consuman su agua, si antes no se realiza el tratamiento adecuado. Existe una gran variedad de cianobacterias, parte de las cuales producen toxinas específicas y otras un espectro amplio de tóxicos.
El fenómeno se hace importante “solo cuando hay una floración (una explosión demográfica)”, lo que ocurre a veces en los embalses, si las condiciones de temperatura son favorables y abundan los nutrientes, sobre todo el fósforo: eutrofización de las aguas.
Los géneros más frecuentemente implicados en las floraciones son Microcystis, Anabaena y Aphanizomenon. Los mecanismos fisiológicos de la intoxicación son variados, con venenos tanto citotóxicos, que atacan las células; hepatotóxicos, atacan del hígado; y neurotóxicos, atacan del sistema nervioso.
El embalse de Cachamuiña también tiene alerta de geosmina, una sustancia química producida por la bacteria Streptomyces coelicolor, algunas cianobacterias que se encuentran en el suelo, perceptibles típicamente cuando llueve y la tierra se humedece. Desprende olor a “tierra mojada”. Algunos hongos filamentosos, como Penicillium expansum, también producen geosmina.