FACSA amplía el alcance de TRACKER a nuevas variantes de SARS-CoV-2 gracias a su colaboración con el centro tecnológico LEITAT

El innovador proyecto europeo de lucha contra el Covid-19 utiliza inteligencia artificial y combina indicadores de monitoreo clínico de SARS-CoV-2 con datos obtenidos en aguas residuales para predecir brotes

  • Ahora, gracias a la aplicación de técnicas de secuenciación masiva dirigida, FACSA hará posible, de la mano de LEITAT, detectar de manera anticipada nuevas variantes del virus en las muestras y estudiar su evolución a través del tiempo

FACSA, la empresa de Grupo Gimeno especializada en la gestión del ciclo integral del agua, continúa innovando -en el marco de Waternology- en el desarrollo de soluciones digitales que permitan mejorar la gestión de la situación epidemiológica actual. En este sentido, la compañía ha puesto en marcha desde el inicio de la pandemia dos innovadores proyectos de vigilancia medioambiental para la lucha contra el Covid-19: COVID WATER y TRACKER, proyecto europeo en el que ahora se da un nuevo paso hacia delante gracias a la colaboración con el centro tecnológico LEITAT.

La innovadora plataforma, basada en un sistema de información geográfica (GIS), combina indicadores de monitoreo clínico de SARS-CoV-2 con los datos obtenidos a partir de las aguas residuales. Todo ello a fin de predecir brotes de ciertas variantes y linajes, que ahora se ven ampliadas a través del trabajo conjunto de ambas organizaciones. Una colaboración alineada con los objetivos marcados por la Comisión Europea en el informe de recomendaciones sobre el seguimiento de la COVID-19 y sus variantes en las aguas residuales de la UE.

Para ello, se recurrirá a la epidemiología genómica y se realizará un análisis mediante técnicas genómicas avanzadas, en concreto, secuenciación masiva dirigida. De esta manera, junto al habitual seguimiento por RT-PCR de las variantes salvajes y otras nuevas de preocupación -como aquellas detectadas en Reino Unido, Sudáfrica, Brasil e India- FACSA ampliará el campo de estudio para también detectar de manera temprana nuevas variantes que puedan no haberse detectado todavía a partir de muestras clínicas, y cuya presencia sea significativa y pueda representar un riesgo en el futuro para la población.

Además, el análisis permitirá reconstruir la secuencia genómica de las distintas variantes y, por tanto, estudiar su evolución a lo largo del tiempo a fin de poder llevar a cabo un mayor control y seguimiento del material genético del virus.

Con todo ello, esta herramienta -que pone en valor el agua residual como importante fuente de información para mejorar la salud de la población- continúa haciendo posible, entre otras cosas evaluar el seguimiento de los programas de vacunación, mejorar la gestión de la epidemia al justificar las modificaciones entre fases y seguir colaborando en el control, prevención y seguimiento de brotes junto con las autoridades encargadas de garantizar la salud pública.

El proyecto TRACKER ha sido financiado por la Comisión Europea a través del programa Horizon 2020 (Framework Programme for Research and Innovation 2014-2020, EU Grant Agreement 101016203), tras ser uno de los 18 seleccionados en la primera ronda de ayudas, de entre un total de 135 solicitudes provenientes de 21 países diferentes.