España comienza el rastreo urgente de aguas residuales y de baño en busca de coronavirus

Los análisis dan prioridad a colectores de hospitales, zonas turísticas y aeropuertos

La falta de tratamientos eficaces y de vacunas contra el coronavirus, el fin del estado de alarma y la transmisión del virus por parte de personas que no presentan síntomas reduce la capacidad de vigilancia y control de los sistemas epidemiológicos convencionales. Por estas razones, y ante la eficacia de los experimentos iniciados en Valencia y otras ciudades, el Ministerio para la Transición Ecológica ha encargado al grupo público Tragsa la realización urgente de análisis para “el control de la presencia de contaminación microbiológica en las aguas continentales, en particular en las residuales urbanas y en zonas de baño, con el fin de identificar la presencia del virus SARS-CoV-2”.

Según el pliego de prescripciones técnicas del Ministerio para la Transición Ecológica, la campaña de detección del coronavirus, que dispone de un presupuesto de 1.988.165 euros, cuenta con datos de las estaciones depuradoras de aguas residuales de “todas las demarcaciones hidrográficas españolas” y da prioridad a aquellas que “contengan efluentes procedentes de hospitales, zonas turísticas o aeropuertos”.

El trabajo parte de las investigaciones ya realizadas que muestran “cómo una concentración del virus en el agua residual antes de su tratamiento puede ser un indicador importante de posibles rebrotes de la enfermedad”. Aunque no hay evidencias de que el virus mantenga su capacidad de infección en aguas ya tratadas, el pliego de encargo a Tragsa considera necesario “el análisis del uso del agua regenerada en aquellos municipios con tratamientos de depuración insuficientes o en tramos de ríos, lagos o embalses susceptibles de usarse para el baño”.

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