El robo del agua empuja a declarar sobreexplotado el acuífero de Doñana

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El Ejecutivo podrá restringir el riego a los agricultores aunque sus pozos sean legales

El Gobierno central, a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ultima la declaración como sobreexplotado de la zona norte del acuífero del que vive Doñana. Será el 21 de febrero cuando este organismo apruebe esa declaración que implica, según la terminología oficial actual, el reconocimiento de que “una masa de agua subterránea está en riesgo de no alcanzar un buen estado cuantitativo o químico”. Esta figura permite a la Administración aplicar medidas contundentes para frenar el deterioro de los acuíferos.

Según se establece en la Ley de Aguas, esta declaración permitirá a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir “adoptar las limitaciones de extracción así como las medidas de protección de la calidad del agua subterránea que sean necesarias como medida cautelar”. Básicamente, la Administración central tendrá un mayor “control” sobre el agua que se extrae de este acuífero para el riego de los frutos rojos en el entorno de Doñana, señaló el presidente de la Confederación, Joaquín Páez, el martes. “Es la primera vez que se hace, era una reivindicación histórica”, apuntó desde Lucena del Puerto, Huelva.

El presidente de la Confederación hizo estas declaraciones junto a una balsa ilegal de riesgo de esta localidad, ubicada en terrenos municipales junto al espacio natural de Doñana. Esa balsa se nutre de varios pozos ilegales, que el Gobierno intenta cerrar sin éxito desde 2013.

La falta de contundencia de las Administraciones, cuando no complicidad, en el problema de las captaciones ilegales de agua subterránea lleva más de una década afectando al acuífero de Doñana. Hasta tal punto que la Comisión Europea, tras varios avisos, ha decidido llevar a España ante el Tribunal de Justicia de la UE por la inacción a la hora de proteger este espacio protegido, que también está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. “No me siento intranquilo”, aseguró Páez ante esa denuncia. Porque, sostuvo, hay alternativas para luchar contra este problema, como la declaración del acuífero como sobreexplotado, algo que los ecologistas llevan reclamando desde principios de esta década.

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