El proyecto Life Cipríber ejecuta 58 actuaciones de mejora de la conectividad fluvial en el Duero y el Tajo

El proyecto llevado a cabo en los ríos del suroeste de la provincia de Salamanca ha permitido liberar de obstáculos transversales más de 374 kilómetros de cauces

  • La presidenta de la CHD, Cristina Danés, acompañada del presidente de la CH Tajo, Antonio Yañez, y el director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, han visitado hoy algunas de las actuaciones desarrolladas

El proyecto Life Cipríber, coordinado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), culmina con la ejecución de un total de 58 actuaciones de mejora de la conectividad fluvial- 56 ubicadas en la demarcación del Duero y 2 en la cuenca del Tajo-, para la recuperación de poblaciones de ciprínidos autóctonos localizados en los ríos del suroeste de la provincia de Salamanca.

La presidenta de la CHD, Cristina Danés, acompañada del presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, Antonio Yañez, y el director general de Patrimonio Natural y Política Forestal de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, han visitado hoy, coincidiendo con el cierre del proyecto el próximo 31 de diciembre, distintas zonas de actuación en la demarcación del Duero. Además, del centro Ictiogénico de Galisancho (Salamanca), que gestiona la Junta, donde se ha desarrollado un protocolo pionero de cría en cautividad de estos peces autóctonos.

Las actuaciones desarrolladas se han realizado en dos fases, mediante la construcción de rampas o pasos piscícolas que han contribuido a establecer un hábitat favorable para la conservación de siete de estas especies de ciprínidos endémicos -Boga de río, Boga del Duero, Sarda, Bermejuela, Colmilleja, Colmilleja del Alagón y Calandino-, poblaciones en claro retroceso-.

Las actuaciones desarrolladas en distintos cauces, entre los que destacan ríos como el Águeda, Yeltes o Huebra, además de otros tributarios como el Morasverdes o Gavilanes, han permitido liberar de obstáculos transversales más de 374 kilómetros de cauce.

Por otra parte, las experiencias de cría en cautividad llevadas a cabo en el Centro Ictiogénico de Galisancho durante tres temporadas, se han planteado con un enfoque natural, lo que significa una mínima intervención humana. Es decir, sin alterar las condiciones naturales de luz y temperatura y dotando a los estanques de zonas donde los peces pudieran refugiarse, reproducirse y alimentarse. La finalidad era criar especies que mantuvieran comportamientos silvestres en el momento de liberarlos, de manera que sus posibilidades de supervivencia fueran altas.

El Life Cipríber cuenta también con un protocolo de actuación frente a especies exóticas invasoras, ante la constatación de un preocupante incremento de estos efectivos en las zonas bajas de los cauces del ámbito de actuación.

Este proyecto europeo se inició en 2014 ante la urgente necesidad de tomar medidas frente a la regresión de estas poblaciones de ciprínidos autóctonos, considerando la zona de Salamanca una de las principales áreas de interés debido precisamente a las fuertes variaciones de caudal de sus ríos, con grandes avenidas y fuertes estiajes. Fenómenos extremos a los que de forma natural se han tenido que adaptar las especies de ciprínidos. En el proyecto participan, bajo la dirección e impulso de la CHD, la Junta de Castilla y León, la Fundación Patrimonio Natural y la Confederación Hidrográfica del Tajo, como beneficiarios asociados.

A la visita de hoy, realizada con motivo del cierre del proyecto, también han asistido la subdelegada del Gobierno en Salamanca, Encarnación Pérez y el jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Martín.