El Día Mundial de Retrete relanza la guerra contra el ‘monstruo’ de las cloacas

El vertido de toallitas y otros productos no degradables al váter causa un gran impacto económico, social y ambiental

No es una broma. Desde el 2013, el 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Retrete o, más finamente, el Día Mundial del Saneamiento. Este año, Naciones Unidas ha decidido centrar el día en el tratamiento de las aguas residuales. Mientras que para miles de millones de personas en todo el mundo los sistemas de saneamiento son inexistentes o inefectivos, en los países ricos el problema se origina por los productos que se tiran de forma inadecuada por el inodoro.

Las empresas de gestión de aguas residuales han aprovechado el Día Mundial del Retrete para recordar que el váter no es una papelera. El motivo: unas facturas millonarias en forma de atascos, principalmente por las toallitas húmedas. Es el caso de Aigües de Barcelona , que ha puesto en marcha una nueva campaña para convencer a la población de que no tire toallitas húmedas por el retrete (STOP toallitas al váter). La importancia del problema justifica la utilización, de forma didáctica, de la expresión ‘monstruo’ de las cloacas para referirse a la acumulación de residuos de toallitas en cloacas y sistemas de saneamiento.

“El vertido de toallitas genera importantes problemas en las depuradoras y en la operativa de Aigües de Barcelona”, asegura la compañía. En concreto, en el 2015 las toallitas fueron responsables del 46% de las emergencias registradas por la empresa. Tampoco se salvan las tuberías de las comunidades de vecinos. Aigües de Barcelona estima que 8 de cada 10 servicios de limpieza de tuberías se dan por atascos provocados por las toallitas húmedas y que, en las comunidades de vecinos, estas reparaciones cuestan un mínimo de 300 euros.

Fernando Morcillo, director general de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), cifra el coste de los taponamientos por toallitas en 4 euros por persona. “Visto así puede parecer poco pero si se multiplica por los habitantes de una ciudad la cifra es muy elevada”, explica Morcillo.

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