El agua en tiempos de sequía

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Desde 1970, la sequía ha afectado a más personas en el mundo que cualquier otro fenómeno natural, con una frecuencia e intensidad sin precedentes, debido al cambio climático

Es difícil imaginar la muerte de un gigante milenario. Mucho más cuando este muere de sed, exactamente en el mismo lugar donde nació. Pues bien, es lo que ha pasado en el sur de África en los últimos 12 años: 10 de los baobabs más grandes y antiguos han fallecido, probablemente a causa de las sequías agudas y prolongadas que azotan actualmente a la región austral del continente.

Estos árboles imponentes de tronco grueso, que reinan en las sabanas africanas, pasaron a ser parte del paisaje literario universal bajo la pluma de Saint Exupéry, por las preocupaciones de El Principito, quien buscaba a toda costa impedirles que invadieran y destruyeran su hogar, el asteroide B-612. Más allá de la referencia imaginaria, la pérdida de estos baobabs ilustra el efecto devastador que puede llegar a tener un fenómeno climático extremo, como la sequía, para la vida en nuestro planeta.

A lo largo de nuestra historia y en todo el mundo, existe evidencia de episodios de sequía intensos, como el ocurrido en la península de Yucatán durante el primer milenio después de Cristo. Este episodio probablemente contribuyó a la desestabilización de la civilización maya, por daños socioeconómicos irreparables a causa de la disminución de la producción agrícola de cultivos base como el maíz. Sin embargo, desde 1970, la sequía ha afectado a más personas en el mundo que cualquier otro fenómeno natural, con una frecuencia e intensidad sin precedentes, debido al cambio climático.

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