Descubren enormes reservas de agua dulce bajo la isla de Hawái

Una nueva técnica ha permitido encontrar corrientes y reservas bajo el fondo marino

El hallazgo sugiere que muchas islas volcánicas podrían tener nuevas fuentes del preciado elemento

En las islas volcánicas, como las de Hawái o Canarias, el agua dulce se acumula en acuíferos, reservas de agua formadas sobre capas impermeables de rocas o sedimentos. Sencillamente, el preciado líquido se filtra a través del terreno cuando llueve y queda acumulado allí.

Desde hace años, se ha observado que en algunas de estas islas hay menos agua dulce en las profundidades de lo que debería, teniendo en cuenta lo que llueve. Recientemente, un artículo publicado en « Science Advances» ha averiguado por qué: científicos de la Universidad de Hawái (EE.UU.) han descubierto enormes cantidades de agua descendiendo, de los flancos del volcán Hualālai, por auténticos ríos subterráneos, hasta nuevas reservas de agua dulce, situadas bajo el fondo marino, a unos cuatro kilómetros mar adentro.

Dichas reservas contienen unos 3,5 millones de kilómetros cúbicos de agua, es decir, lo suficiente como para llenar 1,4 millones de piscinas olímpicas, y son dos veces mayores de lo que se pensaba. Lo más interesante es que este agua podría ser un recurso clave para el abastecimiento de la población, y que este tipo de reservas podría estar presente en muchos más archipiélagos, como Galápagos, Reunión o Cabo Verde.

Una nueva fuente de agua

«Este mecanismo podría ser una fuente renovable de agua dulce alternativa en islas volcánicas de todo el mundo, donde los impactos del cambio climático disminuyen la disponibilidad del agua», escriben los investigadores en el artículo, encabezados por Eric Attias.

Los investigadores remolcaron un sensor, con una embarcación, para barrer una amplia zona junto a la isla de Hawái, a lo largo de 200 kilómetros de costa. La técnica, conocida como CSEM («marine controlled-source electromagnetic») genera un campo electromagnético que permite medir la conductividad del agua situada bajo el terreno, distinguiendo entre agua dulce y salada.

En concreto, la tecnología permite buscar reservas a profundidades de 100 metros de agua y de 500 bajo el fondo marino. Por eso, pudieron trazar un mapa con las reservas y las corrientes de agua.

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