Descubre cómo los persas lograban encontrar agua bajo el desierto

En este artículo descubrimos cómo con la imaginación y la tecnología el ser humano ha sido capaz de desarrollarse y sobrevivir, incluso en lugares que parecía imposible poblar

Muchas veces, los desiertos esconden el tesoro más valioso que se pueda imaginar. En ese ambiente duro y seco, bajo las dunas, las rocas desnudas y la arena, las civilizaciones más antiguas encontraron algo que les permitió prosperar.

Nos situamos en los desiertos de Irán, donde no fluyen ríos ni existen lagos. No hay vegetación. Sólo viento y piedras. Es el año 1.000 a.C y grupos de nómadas buscan un lugar para establecerse definitivamente. En la superficie de ese lugar inhóspito no hay nada que se pueda aprovechar para la vida pero, ¿y bajo el suelo?

No se sabe quién ni cuándo exactamente, pero por aquella época a alguien se le ocurrió cavar en el suelo del desierto. Lo que encontraron al fondo les sorprendió, y les salvó. Era una fina y fresca capa de agua dulce. Tras los gritos de alegría, la inteligencia hizo el resto: así nació el sistema de los qanat, una sencilla y asombrosa técnica de aprovechamiento de las aguas subterráneas que se desarrolló especialmente en la antigua Persia.

Una vez encontrada la fuente de la vida (en realidad, acuíferos subterráneos), los pobladores del desierto se las ingeniaban para abrir un pasillo bajo la tierra que condujera desde el acuífero hasta el poblado, gracias al cual podrían establecer una zona de irrigación en la que plantar y cosechar.

Este «pasillo» o canal subterráneo se excavaba accediendo al interior del desierto a través de pozos que se iban abriendo. Estos pozos servían como entradas al canal, y permitían sacar agua y también realizar tareas de mantenimiento. Era importante que estuvieran cuidados, ya que el canal que transportaba el agua era el elemento más importante de toda la comunidad.

Estos pozos son la prueba visible de que bajo la arena fluye un canal, y aun hoy en día se pueden observar estos orificios sobre la superficie desierta.

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