Consumir agua sin tratar… Llega el ‘boom’ de los alimentos antiprogreso

Renunciar a avances que han sido fundamentales para la salud pública, como la potabilización del agua, es la última (y peligrosa) moda

Silicon Valley es el epicentro de la innovación tecnológica, la meca de los nuevos inventores. Pero a la vez, y aunque resulte paradójico, también es uno de los núcleos donde con más fuerza florecen las pseudociencias, el pensamiento mágico o, en lenguaje internetero, los magufos.

La última moda new age que causa furor en el pequeño universo californiano es la llamada agua cruda, que aunque se presente envuelta en un halo de esoterismo, no es otra cosa que agua que no se ha filtrado o tratado. Compañías como Live Water la venden a unos seis euros el litro, alegando que la suya «es un agua viva», llena de «probióticos beneficiosos para el organismo» y sin las sustancias peligrosas que, aseguran, contienen tanto el agua del grifo como las aguas embotelladas convencionales.

Otras empresas ofrecen dispositivos para obtener agua de la atmósfera e incluso invitan a los usuarios a buscar manantiales y recoger su propia agua, siempre bajo la premisa de que el agua corriente es un «agua muerta» que no ofrece garantías.

Su discurso, que está trufado de teorías de la conspiración y afirmaciones sin ninguna base científica -en declaraciones a The New York Times el fundador de Live Water, Mukhande Singh, ha señalado, por ejemplo, que el cloro que se añade al agua sirve en realidad para mantener a la ciudadanía sumisa y dócil- y ha generado una gran polémica dentro y fuera de EEUU, por las consecuencias que puede acarrear. «Decir que el agua cruda es más beneficiosa que el agua corriente no sólo es un disparate, sino muy peligroso», apunta Beatriz Robles, especialista en Tecnología de los Alimentos y consultora en seguridad alimentaria.

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