Biofactorías: el ejemplo del agua para la economía circular

La implantación de desarrollos tecnológicos ha permitido un cambio de paradigma que está transformando las viejas depuradoras en unidades autosuficientes energéticamente que, en vez de consumir recursos, dan una segunda vida al agua y revalorizan los residuos

España cuenta con cerca de 2.000 estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), que tratan un volumen de agua residual de 4.097 hm3/año, lo que supone un total de 102 m3 de agua residual depurada por habitante y año.

En el siglo XX se definió el concepto de plantas de tratamiento como aquellas estructuras y procesos que permitían eliminar las aguas residuales de los ríos recuperando su calidad biológica y mejorando la salud de las personas.

El ciclo del agua: motor del cambio

El actual contexto de cambio climático y la implantación de nuevos desarrollos tecnológicos, donde administración, ciencia y empresas han formado un tándem colaborativo, han permitido transformar esa gestión lineal de las aguas residuales en un sistema circular, donde las biofactorías del siglo XXI consiguen reutilizar el agua regenerada para usos agrícolas, urbanos, industriales y ambientales.

Producen la energía que consumen y hasta permiten obtener un superávit energético mediante calor, energía fotovoltáica, generación hidraúlica, bioplásticos, hidrógeno, cogeneración, combustible para cementeras, nitrógeno, compost, fertilizantes como estruvita para una agricultura más sostenible, biocombustibles y biogás.

Este nuevo paradigma, que convierte las biofactorías en un gran ejemplo de la circularidad a partir de la gestión del recurso más valioso para el planeta, el agua, se enmarca no solo en el reto de adaptar las ciudades al cambio climático sino que está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados en 2015 por Naciones Unidas para impulsar, con espíritu colaborativo, una mejora en la vida de las generaciones futuras.

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