12 municipios andaluces, denunciados por la fiscalía por vertidos sin control

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La justicia investiga las aguas mal depuradas en una docena de Ayuntamientos

La fiscalía ha denunciado la mala depuración de aguas urbanas y los vertidos incontrolados en una docena de municipios andaluces de seis provincias —todas excepto Huelva y Cádiz—. Solo en Sevilla hay 12 responsables de tres plantas depuradoras imputados por un juez por la carga contaminante de un millón de vecinos de la capital andaluza, cuyas aguas residuales se vierten al río Guadalquivir y su insuficiente depuración pueden dañar el entorno de Doñana.

Siete de los nueve municipios que han provocado la multa de 12 millones impuesta esta semana a España por el Tribunal de Justicia de la UE son andaluces. La situación es especialmente grave en esta comunidad, donde tras décadas de advertencias aún hoy las aguas urbanas de 650.000 personas —del total de 8,5 millones— se arrojan directamente a los ríos y al mar. Y las aguas de 1,5 millones se limpian pero incumplen la ley por su deficiente depuración, según admite la Junta andaluza. En total, más de dos millones de habitantes sin depuración de aguas o con procesos físicos y químicos insuficientes.

Con este panorama de incumplimientos reiterados, hace un año Ecologistas en Acción denunció ante el ministerio público que 227 de las 668 depuradoras incumplían la ley, y seis de los ocho fiscales provinciales recogieron el guante y denunciaron por delito medioambiental. Eso sí, con la cifra de supuestos delitos muy rebajada. “Las aguas se vierten directamente al río Guadalhorce y así llevamos desde siempre”, admite Fernando Fernández, alcalde de Coín (Málaga). El fiscal denunció el pasado febrero a este Ayuntamiento con 21.560 vecinos ante los tribunales por “dos puntos de vertido de aguas residuales urbanas sin depurar que afectan a la flora y fauna protegidas de los ríos Guadalhorce, Fahala y Pereilas”, reza la denuncia. El problema es que el vertido incontrolado es lo habitual entre los ocho pueblos de la comarca del Valle del Guadalhorce, que aglutina a 130.000 personas cuyas aguas residuales acaban en el mar junto al aeropuerto de Málaga.

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