1.000 puntos negros que depuran mal las aguas residuales en España

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La Comisión Europea mantiene abiertos cuatro expedientes por la falta de tratamiento adecuado

España ha sido condenada por Europa esta semana a pagar una multa de 12 millones por depurar mal las aguas residuales en 17 localidades de más de 15.000 habitantes. Pero el problema no se limita solo a esas zonas. Bruselas tiene en el punto de mira otros 1.000 puntos negros: localidades, pedanías y urbanizaciones de menor tamaño que vierten sus aguas residuales directamente al mar y a los ríos sin tratar o que las tratan insuficientemente. El Gobierno presentará en octubre un calendario de actuaciones a la Comisión para evitar más sanciones.

La norma europea de depuración arranca en 1991. Y su cumplimiento está suponiendo un tremendo dolor de cabeza para España y la mayoría de países de la UE. También para la Comisión Europea, que está demandando a los Estados. “La falta de un nivel adecuado de recogida y tratamiento de las aguas residuales plantea riesgos significativos para la salud humana, las aguas interiores y el medio marino”, ha alertado Bruselas.

España se ha unido esta semana al club de países europeos —seis hasta ahora— sancionados por no depurar sus aguas correctamente. El Estado ha sido multado por el Tribunal de Justicia de la UE con 12 millones. Además, recibirá cada seis meses otra sanción de 11 millones mientras nueve aglomeraciones de más de 15.000 habitantes —siete de ellas en Andalucía— no solucionen sus problemas; básicamente, hasta que construyan sus depuradoras modernas y las pongan a funcionar. “No es solo un problema de financiación, también de disponibilidad de suelos y de procesos largos y muy tediosos”, explica el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, sobre un asunto en el que están implicadas las tres administraciones: local, autonómica y central.

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