Vuelve la vieja política planificadora al Guadalquivir

Ecologistas en Acción de Andalucía presenta sus observaciones y sugerencias a la propuesta de proyecto de revisión del Plan Hidrológico para el periodo 2016-2021. A pesar de que la actual revisión del Plan Hidrológico del Guadalquivir (PHG) se ha redactado con escasa diferencia de tiempo, respecto a la redacción del propio Plan (aparece en BOE solo 3 días después de la publicación del PHG), para Ecologistas en Acción, el proyecto de revisión del PHG es un paso atrás respecto al vigente. No solo no hay mejoras significativas, sino que supone una involución con la vuelta a la vieja gestión tradicional de satisfacción de las demandas y el fomento de la obra pública.

 

mapa-fisico-valle-del-guadalquivirCuenca hidrográfica del Guadalquivir

El aspecto más destacado de la revisión del PHG es la nueva caracterización de las masas de agua, especialmente de las subterráneas. Resulta sorprendente que la aplicación de nuevos criterios, tras trabajos realizados en colaboración con el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), haya dado como resultado una alteración en la identificación y la delimitación de las aguas subterráneas que en unos meses o días han pasado de ser 60 a 86, e igualmente, en este tiempo el recurso disponible de aguas subterráneas ha aumentado en 177 Hm3/año.

Pero es más, debido a esa redefinición de los límites de las aguas subterráneas, las aportaciones en régimen natural para el conjunto de la cuenca han aumentado respecto al primer ciclo. Y lo hacen de una forma que no está suficientemente explicada en el documento, ya que se ha pasado de 7.043 Hm3/año (serie larga) en el PHG vigente, a 8.260 Hm3/año en el borrador de propuesta de revisión del PHG. En una operación que calificamos de “zahorí de despacho”, la aparición de unos 1.200 Hm3/año de agua de más, supone una variación de 117%, una cifra cuanto menos insólita en la historia de la Demarcación, que además de injustificada, es claramente perjudicial para la concienciación social sobre la escasez y necesidad de ahorro del recurso, y es incompatible con las previsiones del cambio climático y su necesaria adaptación de las demandas.

Precisamente este aumento de agua en régimen natural es el argumento de la CHG para justificar, nada más ni nada menos, la propuesta de hasta 21 nuevas infraestructuras en la cuenca para ampliar la capacidad de regulación, y esto según la CHG con “la finalidad de hacerlas compatibles con la mejora del estado ecológico de las masas de agua y la explotación sostenible de los acuíferos de los sistemas más afectados”. Entre estas nuevas infraestructuras están el recrecimiento del embalse del Agrio, presas en varios ríos (Anzur, río Cabra, río Bembézar, Guadajoz, Fardes, Guadalbullón, Guadalén,…), embalses, etc.

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