Huella Hídrica en México en el contexto de Norteamérica (PDF descargable)

libro-huella-hidrica-en-mexicoSi únicamente pudiéramos ver el 4% de lo que pasa a nuestro alrededor, seguramente habría muchas cosas que no percibiríamos, no nos daríamos cuenta que ahí están ni mucho menos podríamos hacer algo con o por ellas.

 

 

TITULO

Huella hídrica en México en el contexto de Norteamérica

AUTOR/ES
WWF México y AgroDer. México DF
AÑO 2012
RESUMEN
Este es el caso del agua. Ahorrar y usarla eficientemente es algo que hemos escuchado por muchos años: cerrar la llave mientras nos enjabonamos, no lavar autos con manguera y usar solo un vaso para lavarnos los dientes. Sin embargo, el agua de consumo doméstico (aquella que vemos correr frente a nuestros ojos mientras lavamos nuestras manos, los platos, regamos el jardín, o la utilizamos en casa) es solo el 4% del agua que utilizamos en nuestras actividades diarias.

Al intercambiar productos y servicios, también se intercambian grandes cantidades de agua. Lo que comemos en un día, la ropa que usamos, la energía que consumimos, y todos los productos con los que estamos en contacto requirieron agua en distintas cantidades para su creación, producción o generación. Por esto, al comercializar productos, también estamos comercializando el agua que implicaron sus procesos productivos.

El impacto que tienen las actividades humanas en el recurso hídrico ha sido contabilizado de distintas maneras. Una visión integral debe considerar como parte de nuestro consumo el volumen de agua que extraemos de cuerpos superficiales y subterráneos, el agua de lluvia que utilizamos para crecer cultivos, la que se evapora debido a sistemas de almacenamiento y el agua contaminada.

El momento en que el agua se utiliza y el lugar del que se obtiene son de gran relevancia: su valor e impactos serán distintos en la temporada de lluvias que en la de estiaje, así como en una zona tropical con lluvias todo el año que en un desierto donde hay extensiones muy grandes de terreno sin ninguna laguna o río.

Cuando sumamos el conjunto de usos de agua en una región, encontramos sitios en los que la inadecuada distribución de la misma ha afectado a los ecosistemas, que quedan al final en la distribución del agua que no se utiliza para abasto público, agricultura, industria y generación de energía, y que muchas veces se ha repartido totalmente.

Es imprescindible tener en cuenta todos estos factores para entender las condiciones en que el agua es utilizada por la sociedad, y así tomar conciencia sobre la magnitud del impacto que nuestro aprovechamiento del recurso tiene sobre su disponibilidad y sobre los ecosistemas. Sólo de esta manera podremos explicar por qué se habla tanto de estrés hídrico y escasez, y por qué el agua se ha convertido en un tema de debate alrededor del mundo

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