Nueva vida para el agua sucia

Suena el despertador. Vamos con los ojos entrecerrados hasta el baño para echarnos un poco de agua en los ojos. Después de prepararnos el café lavamos los pocos cacharros que quedan en el fregadero y nos vamos a la ducha. Después, ante el espejo empañado nos cepillamos los dientes… Buena parte de los que estáis leyendo esto seguís este ritual a diario.

 

GrifoUn sistema basado en los humedales verticales permite la reutilización de las aguas grises.

 

Suena el despertador. Vamos con los ojos entrecerrados hasta el baño para echarnos un poco de agua en los ojos. Después de prepararnos el café lavamos los pocos cacharros que quedan en el fregadero y nos vamos a la ducha. Después, ante el espejo empañado nos cepillamos los dientes… Buena parte de los que estáis leyendo esto seguís este ritual, u otro semejante, a diario.

Otros, sin embargo, puede que tengáis que pensar en cada gota de agua que vais a gastar antes de pensar siquiera en abrir el grifo. Y no hace falta irse al tercer mundo. En estos momentos, California atraviesa su tercer año de sequía. Un tiempo en el que sus habitantes han tenido que acostumbrarse a medir muy bien el agua que consumen.

En medio de estas circunstancias, Yoram Cohen, un profesor de la Universidad de California especialista en ingeniería química y biomolecular y director del Centro de Investigación de Tecnología del Agua y una de sus estudiantes, Zita Yu, han comenzado a desarrollar un sistema que permita reutilizar el agua sucia y contribuir a generar un modelo de consumo de agua lo más sostenible posible, según publica la UCLA en su portal.

El modelo ideado por Cohen trata de imitar los humedales verticales de la Naturaleza, que permiten que el agua sucia, antes de reintegrarse a los ríos u otras vías acuíferas, se filtre de manera natural a través de plantas, rocas y las bacterias del subsuelo. Cohen aprovechó el patio trasero de su casa para montar un humedal en miniatura (Gray2Blue) y empezar a probar su sistema de tratamiento de aguas grises. El modelo es capaz de procesar la suficiente cantidad de agua como para generar 560 galones (casi 2.120 litros) de agua reutilizable al día, proveniente del agua de lavabos, duchas, lavanderías y lavadoras, y que luego puede emplearse para riego.

El propio Cohen ha manifestado su deseo de lograr, al menos en la ciudad de Los Ángeles, un 100% de sostenibilidad en agua, energía y biodiversidad. Gray2Blue permitiría cambiar definitivamente el modelo habitual que desecha sistemáticamente el agua gris. Con unos cambios en el sistema de desagüe de la casa se bombean todas las aguas grises al lecho de flores de Gray2Blue. Durante tres horas aproximadamente se va filtrando a través de una capa de algo más de medio metro de raíces y suelo, que se encarga de filtrar las partículas contaminantes. Luego el agua pasa por una capa de biofilm de bacterias que se nutren de las espumas y, el resultante, cae por goteo en un recipiente de recogida que se conecta a un tanque de almacenamiento y a tuberías de riego.

A pesar de que la idea de la reutilización del agua gris no es nueva, la ventaja de este sistema es que la calidad del agua filtrada es lo suficientemente buena como para entrar dentro de los estándares de California (unos de los más estrictos que hay) para la utilización de aguas no potables, no sólo para riego, sino también para lavado de calles, vehículos o sanitarios. Y ese es el siguiente objetivo de Cohen, lograr la reglamentarización del sistema e implantarlo progresivamente en la ciudad.

Según cálculos de Cohen, cada californiano gasta al día unos 235 litros de agua, de los cuales 117 son de aguas grises. Multiplicado por los 37 millones de habitantes del Estado, el ahorro podría alcanzar los 4.329 millones de litros de agua gris reutilizada. Además de permitir la reutilización de agua, descargaría de gasto el alcantarillado y aliviaría los sistemas sépticos de muchos hogares que no cuentan con servicio de alcantarillado. Según Cohen y Yu, el sistema, dependiendo de si se le incorpora un temporizador de equipos de riego para bombas de agua, podría costar entre 500 y 1.500 dólares, con lo que podría estar amortizado en unos seis meses. Cohen comenta que esta no es una “solución mágica” a los problemas de agua de California, pero sí una importante contribución.

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