Joven de catorce años premiada por su trabajo en tratamiento de aguas residuales

Daniela Bedoya Cruz, una joven moqueguana, consciente de los padecimientos que vive su pueblo, ideó un proyecto con el que afortunadamente obtuvo el primer puesto en la Feria Nacional Mexicana de Ciencias e Ingeniería. ¿Su proyecto? La utilización de la planta acuática jacinto de agua para el tratamiento biológico de aguas residuales domésticas. La idea le valió una medalla de oro en la categoría Ciencias Ambientales en el evento.

 

pictDaniela Bedoya Cruz

 

Tal como cuenta la estudiante de 14 años, en el valle del Fundo Yaravicio, donde vive, se suele regar los cultivos con aguas contaminadas. “Entonces se me ocurrió buscar una planta que limpie, que depure el agua. Probé con berro y lenteja de agua, pero no resultaban”, cuenta Daniela. Fue en los libros de botánica que dio con el paradero del jacinto de agua, también conocido como camalote.

Con ayuda de su padre y especialistas pudo realizar los análisis físicoquímicos con el jacinto. Para el tratamiento, relata la estudiante, se tuvieron que utilizar cuatro pozas. La primera para recoger el agua contaminada y almacenarla de 5 a 7 días. Una segunda poza donde el líquido deberá permanecer 15 días en contacto con el jacinto, una tercera para 30 días y la cuarta poza servirá hasta los 45 días. Al final, comprobó que el contenido
estaba descontaminada.

“Los sólidos en suspensión, nitratos y fosfatos habían sido absorbidos. Se disminuyó la contaminación en un 97,5%. Pero eso es solo para uso agrícola. Para el consumo humano, el agua debe estar libre al 100%”, explica Daniela.

Tras quedar en el quinto lugar en todos los proyectos del Perú en la Feria Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología 2012 (Fencyt) es que fue invitada a participar en la Feria Nacional Mexicana de Ciencias e Ingeniería.

El proyecto tiene varios puntos a su favor. De acuerdo a Bedoya, el jacinto de agua solo le costó S/.5,00 y tiene la facilidad de propagarse muy rápido así que con solo un ejemplar pudo comenzar… y luego, cuando el jacinto cumple su función y muere, se puede usar como humus para enriquecer los suelos del valle. Para la construcción de las 4 pozas de tratamiento biológico solo se gastó unos S/.2.000,00. “Peroes a pequeña planta de tratamiento solo puede ser útil a unas 25 familias”, agrega.

Gran proyección

La misma Daniela tiene una pequeña poza donde cultiva el jacinto para la irrigación de la chacra familiar. “Si se llevará este proyecto en grande se descontaminarían las aguas del proyecto regional Pasto Grande de metales pesados como boro, cadmio y arsénico”, vislumbra la joven quien planea estudiar Derecho Internacional e Ingeniería Agrícola.

La República