Lodos desechados para acabar con el mal olor

Unas cinco toneladas diarias de flóculos, más popularmente conocidos como lodos, genera cada día la planta potabilizadora de El Atabal durante el proceso de tratamiento del agua con la que se abastece a toda la ciudad. Son las partículas en suspensión que trae el agua antes de ser tratada y que una vez decantadas se convierten en unos restos que suponen un gasto anual de más de 100.000 euros para la Empresa Municipal del Agua (Emasa) a la hora de deshacerse de ellos.

 

Jiménez y el catedrático de Química Inogárnica de la UMA Enrique Rodríguez

 

Hasta ahora la única salida que tienen es el vertedero. Pero ese quebradero de cabeza puede tener los días contados gracias a la solución propuesta por un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) que llevan años buscando la posible utilidad de estos residuos y parecen haber dado con la clave. Y es su aplicación como material absorbente precisamente para reducir los malos olores que se generan en las depuradoras y estaciones de bombeo durante el proceso de depuración de las aguas residuales.

De conseguirse llevar a la práctica este proyecto de investigación, se estaría matando dos pájaros de un tiro al dar un aprovechamiento a unos residuos sin utilidad en la actualidad y que podrían estar llamados a ser los sustitutos del carbón activo que hoy por hoy se usan para combatir los malos olores con un importante desembolso económico para la empresa de agua municipal.

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