La planta de tratamiento de aguas residuales de Bens, “la más esperada”

“Será un proceso largo porque la obra es complicada”, dijo la entonces ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, el 1 de julio de 2003 sobre la nueva depuradora de Bens, con una clarividencia que seguramente no imaginaba, puesto que aunque anunció que la instalación cuyas obras salieron a concurso en aquellos días estaría en servicio dos años más tarde, en realidad hubo que esperar ocho tan solo para que entrase en fase de pruebas.


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Alcaldes del área metropolitana, durante una visita a la depuradora, en el año 2011./Fran Martínez

Diez años más tarde de aquella frase premonitoria, el complejo situado al pie del parque de Bens se halla finalmente en funcionamiento, aunque el problema se centra en la actualidad en la fórmula de gestión que deben emplear los ayuntamientos que la utilizan.

La directiva europea sobre Tratamiento de las Aguas Residuales entró en vigor en 1991 estableció la fecha del 31 de diciembre de 2000 como el límite para que todos los países de la UE dispusieran de sistemas de depuración en las poblaciones de más de 15.000 habitantes. En 2010, la Comisión Europea denunció a España ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo por incumplir de forma “grave y continuada” esta normativa en 38 localidades, entre las que se encontraba A Coruña.

Y es que pese a que las obras de la nueva depuradora de Bens comenzaron en 2003 con la esperanza de concluir en 2005, cuando se presentó la denuncia de la UE todavía no habían concluido los trabajos, que duraron finalmente 7 años y que alcanzaron un coste de 128,5 millones de euros, de los que el 85% fue aportado por la Unión Europea y el 15% restante por la Xunta.

Fue en marzo de 2011, poco antes de las últimas elecciones municipales, cuando finalmente se inauguró la planta, destinada a tratar las aguas residuales generadas por 600.000 usuarios domésticos e industriales. En aquel momento comenzó la fase de pruebas de la instalación, que se prolonga desde entonces, a la espera de que se considere definitivamente en funcionamiento real.

Una vez que la depuradora de Bens funcione a pleno rendimiento, A Coruña y los municipios de su entorno conseguirán la reducción en un 90% de los vertidos que realizan al mar. El complejo dispone, además de los equipos para el tratamiento de las aguas, de un emisario submarino con una longitud de 900 metros con el que se envía al mar el agua ya tratada. La planta, con una superficie de 6 hectáreas, impide el vertido al océano de 40 toneladas de residuos al día mediante la depuración de 130.000 metros cúbicos de agua

Los desechos retirados serán destinados a la producción de gas metano con el que se generará electricidad que se reutilizará en la depuradora. Para este fin, la instalación dispone de dos digestores de 11.000 metros cúbicos de capacidad cada uno, a los que se podría sumar otro más en caso de que fuera necesario. El complejo se gestiona mediante la empresa pública Edar Bens, en la que participan los ayuntamientos de A Coruña, Oleiros, Culleredo y Arteixo, mientras que Cambre se ha quedado fuera por el rechazo de la oposición de ese municipio a participar en la dirección de la planta.

La Opinión A Coruña