La depuración de las aguas en Antas lleva tres meses sin resolver

La contaminación medioambiental reviste ya carácter de riesgo para la salud · Los vecinos antusos exigen una solución urgente a los vertidos de aguas residuales al río que cada día son más abundantes

 

Día 28 de septiembre, una impresionante riada se lleva por delante 4 vidas humanas, puentes, viviendas, enseres y la planta depuradora de Antas. Día 10 de diciembre, la depuradora de Antas es una ruina en medio del río, no hay trazas de una solución a corto plazo, las aguas fecales corren a lo largo de la ribera del río, en algunas zonas se forman pequeños embalses de putrefacción. Desde varios tubos caen chorros de caca, de otros sale un líquido que tinta la tierra de azulón, tal vez sea aceite proveniente del polígono industrial cercano. El panorama es insano, repugnante. “Si esto pasa en verano”, dice la alcaldesa antusa, Isabel Belmonte, “nos tendríamos que ir todos del pueblo. Hubiera sido inaguantable. Si ya huele, en verano no quiero ni pensar”. Los vecinos de Antas tampoco quieren pensar en que no se les hace caso desde la Junta de Andalucía; saben, eso sí, que arrojan todas sus evacuaciones al lecho del río, desde las puramente humanas hasta el agua de lavadoras y, en fin, de todo electrodoméstico que desagüe jabón, aceite, detergente, lo normal en una casa, en un bar, en un restaurante.

Alcaldesa, que esto no puede seguir así, que van a coger de lo que ya no hay. “¿Y qué puedo hacer? Hace unas semanas mantuvimos una reunión varios Alcaldes de la comarca con el Delegado de Medioambiente y todavía esperamos que nos den una solución. Creo, pero no lo puedo asegurar, que harán una conexión con una depuradora de Huércal-Overa, que allí también tienen lo suyo, una de sus depuradoras totalmente destrozadas”. Aves de pluma blanca antes nunca vistas picotean en los charcos enfangados del río.

Isabel Belmonte insiste en que la Delegación de Medioambiente actúe de inmediato antes de que el ecosistema se resienta más de lo que ya está y que la población pueda vover a la normalidad. “Es urgente actuar para que se puedan depurar las aguas residuales, está haciendo mucho daño al municipio”. Las empresas hortofrutícolas asentadas en el municipio antuso ven con preocupación el nulo avance en la toma de decisiones que terminen con los vertidos indeseables a la rambla, “de momento no, pero puede llegar a afectarnos y no tan sólo por la contaminación ambiental, sino por la mala imagen que estamos dando al exterior que es dónde tenemos nuestros principales mercados”. Mientras tanto, los vertidos residuales siguen sin depurarse. Y enfangando el río.

Fuente: El Almería