La depuración de aguas evita que se viertan 3.000 toneladas de basura a los ríos de Aragón

Las 188 depuradoras de aguas residuales de la Comunidad, que están gestionadas por el Instituto Aragonés del Agua (IAA), limpiaron durante el pasado año 2013 un total de 76,1 hectómetros cúbicos de agua, una cantidad que equivale a la capacidad de almacenamiento de embalses como Barasona, La Tranquera o Caspe, por citar algunos ejemplos. Gracias a esta labor de depuración se ha evitado que se viertan a los ríos 3.000 toneladas de basura y 130 toneladas de grasa, y se han tratado hasta 14.600 toneladas de contaminación orgánica.

 

ebroEl Ebro a su paso por Zaragoza

 

Otro dato significativo en cuanto a la labor de depuración en Aragón es que en 2013 se generaron 56.392 toneladas de fangos. Una cantidad que permitiría llenar entre 3.000 y 4.000 camiones que, puestos en fila, ocuparían el espacio comprendido entre Zaragoza y la localidad oscense de Sabiñánigo.

Con esta depuración, el Instituto Aragonés del Agua persigue cumplir con la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), en la que se establece que hay que alcanzar un buen estado de las masas de agua. Por ello, Aragón puso en marcha el Plan Especial de Depuración y el Plan de Depuración del Pirineo. Unos planes con una inversión multimillonaria que pretenden depurar el cien por cien de las aguas residuales.

Aragón es la primera comunidad autónoma española pluriprovincial en cumplimiento de las directivas europeas, y además el nivel de cumplimiento es superior a lo exigido por Europa. Actualmente, la Comunidad depura cerca del 80 por ciento de sus aguas residuales y cuando el Plan Pirineos esté en funcionamiento, la cifra rondará el 90 por ciento. Gracias a estas actuaciones, el Pirineo aragonés va a ser una de las primeras zonas montañosas de Europa que depure sus aguas.

La depuración de aguas tiene una importante repercusión medioambiental, puesto que su principal objetivo es mejorar la calidad de las aguas de los ríos aragoneses pero, más allá de los beneficios medioambientales, la construcción de las depuradoras supone también una fuerte inyección de inversiones y la creación de numerosos puestos de trabajo, que se mantienen para explotarlas posteriormente.

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