“Hay que ver el agua como un recurso, no como un residuo”

«Hasta ahora estamos viendo las aguas como residuos, pero obtendríamos otros beneficios si nos ponemos a pensar que ese residuo puede ser un recurso, y si lo miramos como un recurso se puede obtener algo, energía y nutrientes». Fue, en su parte final, una de las conclusiones formuladas ayer por el catedrático de Ingeniería Química de la Universidad Complutense de Madrid Arturo Romero, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, durante su conferencia sobre «El agua, tratamiento y regeneración de un recurso escaso», organizada por la Facultad de Química y la Real Academia de las Ciencias.

 

 

Romero: «Hay que ver el agua como un recurso, no como un residuo»

Romero: «Hay que ver el agua como un recurso, no como un residuo»

Como su título indicaba, Arturo Romero hizo un repaso por los tipos de aguas residuales y la forma en que se tratan, la necesidad de identificarlas convenientemente y de identificar, igualmente, el tipo de tecnología más eficaz para procesarlas. Eso centró la charla en las labores desarrolladas principalmente en las estaciones depuradoras de aguas residuales. Sin embargo, al final Romero trazó también otras soluciones alternativas que pueden aliviar y ser una alternativa parcial a los tratamientos clásicos. Ahí fue donde habló de contemplar el agua residual como un recurso y no «como algo de lo que nos queremos deshacer». Si uno, pues, trata de ver qué se puede obtener de estas aguas, detalló, encontrará agua pura, energía y nutrientes que pueden tener uso en la agricultura. Sacar todo el metano posible de la materia orgánica presente en el agua podría permitir, según las estimaciones de Romero, que se aprovechara un 28% de las aguas residuales en electricidad, porcentaje resultante de calcular el balance energético del metano al quemarse y de su presencia en estas aguas.

Son alternativas importantes a los procesos por los que se eliminan las sustancias tóxicas, porque en ocasiones, alertó Arturo Romero, sucede que «los productos que se acaban obteniendo por oxidación acaban siendo más tóxicos que el producto original que se pretendía eliminar». En estos casos, de todas formas, Romero apuntó otras alternativas como son los procesos de hidrogenado, en vez del de oxidación, aunque para poder desarrollar este tipo de procesos sería necesario tener un sólido absorbente con posibilidad de ser hidrogenado.

También entre las últimas cuestiones tratadas ayer por Romero en el Club Prensa Asturiana estuvieron los problemas de los lugares donde el agua escasea. La falta de agua potable, destacó el catedrático de Química, es un problema que afecta a más de 783 millones de personas en el mundo, según datos de 2012, y que provoca la muerte de más de 1,8 millones de personas al año.

El problema de los lugares donde no hay agua potable es que no sirve nada de lo expuesto durante la conferencia de ayer. Es decir, no puede haber redes de distribución ni se puede centralizar el suministro. «No vale esto del grifo», resumió muy gráficamente Romero. Por ello, el agua, para poder ser tratada deber serlo directamente en el punto de consumo. En la actualidad, explicó, la forma en que se está desinfectando el agua es envasándola en botellas de plástico recicladas, como las grandes de refrescos, y dejándolas unas seis horas al sol.

Este sistema, explicó Romero, es «relativamente eficiente». En la actualidad se están desarrollando otro tipo de estudios para ver cómo se pueden sustituir estas botellas, que no están pensadas para este tipo de procesos de desinfección, por otro tipo de materiales y procesos. En concreto, el catedrático de Química habló de las investigaciones que se están realizando para fabricar bolsas con otro tipo de materiales y comprobar cuál de estos prototipos funciona mejor al exponerlo al sol y cuál es el más aceptado.

Fuente: La Nueva España