El Filtro Verde del Tancat de la Milia, en la Albufera de Valencia, depura más de 570.000 m3 de agua en su primer año de actividad

  • Con ello se ha mejorado la calidad de las aguas del lago, contribuyendo así a la conservación de la fauna y flora de este espacio natural

  • En el proyecto participan diversas organizaciones científicas, instituciones y expertos en gestión de espacios naturales y filtros verdes

 

Aves en el Tancat de Milia, Albufera_tcm7-238236El filtro verde del Tancat de la Milia, en la localidad valenciana de Sollana, ha depurado en su primer año de actividad más de 570.000 m3 de agua que se han vertido al lago de La Albufera, permitiendo así mejorar la calidad de los recursos hídricos de este espacio y reducir los contaminantes del agua, incrementando la presencia de macroinvertebrados y contribuyendo decisivamente a la conservación de la flora y fauna de esta reserva natural.

El filtro verde, un sistema natural de depuración de aguas residuales, ha sido desarrollado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), a través de la sociedad estatal Acuamed, como respuesta a la necesidad de preservar un entorno natural delicado y de gran valor ambiental como es La Albufera de Valencia.

Estudios previos encargados por el Ministerio años atrás concluían en la necesidad de realizar este tipo de actuaciones alrededor del lago como medida para mejorar la calidad de sus aguas.

En la actualidad, y desde su puesta en servicio hace ahora un año, está siendo gestionado por la UTE Albufera Sur y la Fundación Global Nature, experta en filtros verdes y gestión de espacios naturales. Además, se cuenta con la colaboración de diversas instituciones y organizaciones científicas.

De esta forma, en estos meses, el Ayuntamiento de Valencia ha participado con la cesión de plantas y arbolado para la restauración del espacio. El Ayuntamiento de Sollana y el Servicio de Espacios Naturales y Biodiversidad de la Consellería de Infraestructuras, Territorio y Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana, por su parte, han cedido ejemplares de especies en peligro para su reintroducción en la reserva, entre ellas, Fochas morunas y Galápagos europeos.

Asimismo, el CVER de la Politécnica de Valencia ha realizado el seguimiento de la calidad de las aguas, la Fundación Limne ha estudiado los macroinvertebrados y el zooplancton y el grupo Gotur ha sido responsable del anillamiento científico de aves.

CELEBRACIÓN DEL PRIMER AÑO DE ACTIVIDAD

Para celebrar este primer año de actividad, la Fundación Global Nature ha organizado unas jornadas de trabajo, en las que ha  participado representantes de las  organizaciones participantes en el proyecto, y en las que se valoraron de forma muy positiva los resultados de esta actuación.

El filtro verde ha reducido, entre otros efectos positivos, la presencia de fósforo y nitratos en las aguas que llegan a La Albufera como consecuencia de los abonos que se utilizan en los arrozales y a otros vertidos incontrolados. Estos contaminantes son la principal fuente de alimentación para las plantas del filtro verde, por lo que, al hacer pasar el agua por esta infraestructura, se libera de estos elementos.

Estas instalaciones también han servido de refugio durante sus viajes migratorios para cinco especies de aves catalogadas en peligro de extinción, como son la Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris),  la Focha moruna (Fulica cristra), el Avetoro (Botaurus stellaris), el Porrón pardo (Aithya nyroca) y la Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala).

Por otro lado, se han introducido ejemplares de Focha moruna y Galápago europeo para hacer posible su reproducción en libertad, mejorando de esta forma las poblaciones silvestres amenazadas en el Parque Natural.

Entre otros logros relevantes, se ha destacado la recaptura, durante dos años consecutivos, de un ejemplar de Martín Pescador anillado en Polonia, lo que demuestra que el espacio le ha gustado y ha vuelto a Milia tras su viaje migratorio.

Además se ha potenciado las plantaciones de especies vegetales como la Masiega (Cladium mariscus), la Trencadella (Kosteletzkya pentacarpos) o el lirio amarillo (Iris pseudacorus) típicas de estos ambientes pero que han ido desapareciendo bien por la ocupación de sus hábitats o por el empobrecimiento de las aguas del lago.

En cuanto a la mayor presencia de macroinvertebrados, se trata de un bio-indicador de la calidad del agua. La presencia de determinadas especies de estos animales demuestra que la calidad del agua es buena. En concreto, se trata de larvas de insectos, moluscos y crustáceos que se alimentan también de materia orgánica retirándola del agua y contribuyendo así también a mejorar su calidad. Además, estos animales sirven de alimento a numerosas aves, peces, etc., por lo que son la base de la cadena trófica en este ecosistema.

Fuente: MAGRAMA