El aerogel de carbono que elimina los iones ‘malos’ del agua

La tecnología, sin experiencia se queda ‘coja’. Incluso para la Universidad de Stanford. La institución atesoraba nueve patentes clave para el despegue definitivo de una tecnología muy ambiciosa, la desionización capacitiva transversal. Pero carecía de conocimientos prácticos sobre las plantas de desalinización de agua.

 

14347331925146El fundador de Brinergy, Raúl Falcón, durante su visita al Centro de Investigación de la NASA.

La tecnología, sin experiencia se queda ‘coja’. Incluso para la Universidad de Stanford. La institución atesoraba nueve patentes clave para el despegue definitivo de una tecnología muy ambiciosa, la desionización capacitiva transversal. Pero carecía de conocimientos prácticos sobre las plantas de desalinización de agua. Necesitaba la ayuda de un experto y, ¿dónde encontrarlo mejor que en Canarias, con una industria con más de 50 años de longevidad? Cuando una fundación del Parque de Investigación de la NASA se puso en contacto con Raúl Falcón, éste no dudó en dejar su empleo estable y crear su propia empresa, Brinergy, con el reto de transformar el desarrollo de Stanford en un producto industrial.

El ingeniero industrial canario había dedicado los últimos ocho años de su carrera laboral a la desalinización. Conocía el funcionamiento de las plantas, controlaba la gestión de las compañías, disponía de una amplia red de contactos en el sector… Su perfil encajaba con las necesidades de la universidad estadounidense, que había vendido sus patentes a una ‘spin off’ de Silicon Valley. A través de la organización sin ánimo de lucro LatIPnet, ubicada en las instalaciones de la NASA, viajó a San Francisco y conoció de primera mano la tecnología. «Vi que era muy buena», recuerda. Y «la simbiosis fue total». La universidad, a través de su ‘spin-off’, aporta su «poder científico brutal», mientras que le emprendedor contribuye con su experiencia.

El reto no era sencillo. Falcón tenía que transformar la tecnología de laboratorio en un prototipo industrial. A cambio, recibe la exclusividad del sistema en Europa, África y América del Sur. Además, tiene el derecho de patentar cualquier desarrollo que use como base ese sistema. En diciembre de 2014 fundó Brinergy, con sede en Las Palmas. En apenas seis meses ha conseguido el objetivo y su prototipo real ha sido probado con éxito en una planta desalinizadora local. «Hemos obtenido unos ahorros energéticos de entre el 20% y el 40% respecto a los sistemas tradicionales», afirma. «El cliente recuperará su inversión con una tasa de rentabilidad del 20%», añade el fundador.

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