Bombas peristálticas, la solución para tratamiento de agua potable y aguas residuales

El funcionamiento de las bombas peristálticas se basa en un principio de simplicidad que aporta numerosas ventajas frente a otras bombas industriales. El cuerpo de la bomba tiene alojado en su interior un elemento tubular, que se comprime por la acción del rotor y recupera al instante su forma inicial. En estos dos pasos se crea vacío y se aspira fluido. El líquido aspirado es empujado suavemente hacia la salida.

 

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Se trata de bombas volumétricas de desplazamiento positivo con muchas ventajas: son autoaspirantes, pueden girar en seco indefinidamente, no tienen cierres mecánicos o válvulas, son reversibles, silenciosas, precisas en la dosificación, fáciles de limpiar, resistentes a la corrosión y con un mantenimiento muy sencillo.

Todas estas características hacen que las bombas peristálticas (ver ejemplo) obtengan excelentes resultados en aplicadas a tratamiento de agua potable y aguas residuales.

Puesto que soportan líquidos con sólidos o partículas en suspensión y son resistentes a la corrosión, pueden tratar u medir sustancias químicas y reactivos, como hipoclorito de sodio, cal, sosa cáustica o polímeros activados en polvo, entre otros.

Funcionan a la perfección para bombear fluidos limpios, como el agua potable, ya que la única parte de la bomba que entra en contacto con el fluido es el interior del tubo. Gracias a ello, se evita la contaminación de líquidos, se evitan obstrucciones y se facilita la limpieza y esterilización.

El lodo puede suponer un problema con otro tipo de bombas industriales, pero las bombas peristálticas son resistentes a la abrasión, por lo que son las más adecuadas para la transferencia de lodos y de aguas residuales.

La gama de bombas peristálticas Boyser abarca cuatro familias diferentes y más de veinte modelos, por lo que es fácil encontrar aquella que se adapte a la perfección a sus necesidades de tratamiento de agua.

Las bombas se la serie DS-M son la mejor solución para dosificación y trasvase de fluidos con pequeño caudal y baja presión, tanto si tienen partículas en suspensión como si tienen aire u otros gases. Son muy adecuadas para el tratamiento de aguas (toma muestras, alimentación de membranas filtrantes y dosificación de productos químicos, entre otros).

La serie AMP puede trabajar con presiones de hasta 8 bar y con caudales de 10 a 1.200 l/h, a velocidad fija o variable. Una óptima solución en el tratamiento de fangos, lechada de cal, aditivos de la cerámica, etc.

Si tiene que trabajar con caudales mayores, la mejor elección es la serie FMP. Esta familia de bombas trabaja con caudales desde 100 hasta 44.000 l/h, a velocidad fija o variable y con diversos tipos de conexiones a la tubería.

La serie RBT admite presiones hasta 15 bar y caudales de 100 a 36.000 l/h, con diversas posibilidades de accionamiento y de conexiones a tubería. Una bomba muy robusta y versátil.