Barrio marginal planta cara a la construcción de una planta de aguas negras

Los residentes de un barrio marginal en la capital de Costa Rica ubicado cerca de un vertedero ven con desconfianza la construcción de una planta de depuración de aguas negras que, según las autoridades, mejorará la calidad de vida en la ciudad. Los pobladores de La Carpio llevan ya más de doce años conviviendo con el gran relleno sanitario metropolitano.

 

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Los residentes de un barrio marginal en la capital de Costa Rica ubicado cerca de un vertedero ven con desconfianza la construcción de una planta de depuración de aguas negras que, según las autoridades, mejorará la calidad de vida en la ciudad.

Los pobladores de La Carpio, un gigantesco asentamiento circundante en San José que cuenta con una población de aproximadamente 30.000 personas, mayoritariamente inmigrantes, llevan ya más de doce años conviviendo con el gran relleno sanitario metropolitano. Los cortes de agua y el creciente nivel de desechos son solo algunos de sus problemas. Aunque quienes viven allí creen que la falta de atención al lugar en el que residen es una forma de exclusión, la construcción de una planta de tratamiento de aguas negras ha sido recibida con hostilidad.

“Para la comunidad es una discriminación porque todas las cosas malas vienen a parar acá, iniciando el basurero que viene para acá, la planta viene para acá, entonces no hay nada de mejoría para la comunidad”, señala María José Obregón, residente de este barrio, que está considerado como una de las áreas más peligrosas de San José por su alta tasa de criminalidad y violencia.

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