Bacterias farmacorresistentes en plantas depuradoras de aguas residuales

El problema en el ámbito médico de las bacterias que se vuelven resistentes a los antibióticos parece que tiene otro escenario preocupante en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Las pruebas realizadas en dos plantas de tratamiento han revelado la presencia de bacterias resistentes a antibióticos.

 

img_17902Las pruebas realizadas en dos plantas de tratamiento de aguas residuales en el norte de China han revelado la presencia de bacterias resistentes a antibióticos.

 

El problema en el ámbito médico de las bacterias que se vuelven resistentes a los antibióticos parece que tiene otro escenario preocupante en las plantas de tratamiento de aguas residuales.

Las pruebas realizadas en dos plantas de tratamiento de aguas residuales en el norte de China han revelado la presencia de bacterias resistentes a antibióticos. Dichas bacterias no solo han sobrevivido a los tratamientos de depuración del agua, sino que además han proliferado e incluso han propagado su peligrosa farmacorresistencia.

Esto se ha descubierto en una investigación realizada por expertos de la Universidad Rice en Houston, Texas, Estados Unidos, y de las universidades de Nankai y Tianjin en China.

El equipo del ingeniero ambiental Pedro Álvarez, de la Universidad Rice, encontró “supermicrobios” portando el gen NDM-1, un gen que confiere resistencia a múltiples fármacos y que fue identificado por vez primera en la India en 2010, en las aguas residuales desinfectadas con cloro.

El gen NDM-1 es capaz de hacer que bacterias comunes tales como la E. coli, la K. pneumoniae, y la bacteria conocida popularmente como salmonela, sean resistentes incluso a los antibióticos mas fuertes disponibles.

En experimentos subsiguientes, Álvarez y su equipo confirmaron que los microbios tratados por las plantas depuradoras de aguas residuales que aún portaban el gen resistente podían transferirlo a través de plásmidos a bacterias benignas. El estudio demuestra que los plásmidos persisten durante semanas en los sedimentos fluviales, desde donde pueden ser transferidos a esas otras bacterias.

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