Aguas subterráneas mezcladas con restos fecales afloran en sótanos de Ciempozuelos

Un informe encargado por el Canal de Isabel II reconoce que algunas alcantarillas vierten al subsuelo.

 

aguas fecales sotano

Ciempozuelos no se llama así por casualidad. Durante siglos, sus habitantes aprovecharon las aguas del subsuelo con pozos y galerías subterráneas (minas) que canalizaban el líquido para abastecerse y regar los campos. Así, el subsuelo de una buena parte de esta localidad a 37 kilómetros al sur de la capital es una especie de queso gruyere que, además, se ha ido tapando y modificando sin control a medida que se edificaba la zona desde la segunda mitad del siglo XX.

El resutado de todo ello es ahora un monumental lío de corrientes de agua subterránea que aflora en multitud de ocasiones en los sótanos y los garajes de las casas de la zona geográficamente más baja del municipio. Y lo hace, para rematar, mezclada con las aguas fecales de las alcantarillas, como acaba de constatar un reciente estudio encargado a las empresas Inteinco y Serynco por el Canal de Isabel II Gestión, responsable del mantenimiento del alcantarillado del municipio.

A María Horcajada, de 65 años, se le inundó el sótano casi hasta el techo en enero de 2011. Desde entonces, ha tenido que soportar olores y gases peligrosos como el metano que surge de las aguas fecales —“He pasado el invierno con las ventanas de la planta baja abiertas”, cuenta— y con bombas que achican agua día y noche y la llevan a las alcantarillas. En su urbanización de chalés, otros siete vecinos (de 38) han sufrido inundaciones.

Leer artículo completo en EL PAÍS