Viven al lado de un acueducto, pero no tienen agua potable

Entre los cañadones del barrio Nueva España, ese rincón de la ciudad donde los habitantes están acostumbrados a la sombra y al río, hoy unas 20 familias luchan por tener agua. Hay una minoría que desde hace unos años se conectó en forma clandestina con una pequeña manguera a un acueducto que está 20 metros más arriba de sus casas. Y ese método hoy parece traerle malas consecuencias.

 

54cd8192d185c9_322x226.28763755Son unas 20 familias de Nueva España. El Municipio dice que ayudará con camiones.

 

Entre los cañadones del barrio Nueva España, ese rincón de la ciudad donde los habitantes están acostumbrados a la sombra y al río, hoy unas 20 familias luchan por tener agua. No son todos. Hay una minoría que desde hace unos años se conectó en forma clandestina con una pequeña manguera a un acueducto que está 20 metros más arriba de sus casas. Y ese método hoy parece traerle malas consecuencias.

“Voy todos los días a buscar agua potable a una canilla. No me quejo, pero tengo cinco hijos. Esto nunca había pasado de esta manera”, comentó la mujer con delicadeza y quien pide ocular su nombre.

Desde su casa, desde donde se puede ver todo el valle productivo de la ciudad, la vida pasa apacible. Los ecos de los chicos que juegan en el playón hacen efecto entre las rocas de arcilla mientras esperan, todos los días, que arribe un camión de agua cruda para bañarse y limpiar la vajilla. Otra señora cuenta que le dicen que el agua es potable, pero ella asegura que no la toman porque no lo es. Por eso van a buscar abajo.

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