Sustituir el agua embotellada por agua de grifo ahorraría a la Administración 50 millones

La administración pública española ahorraría al menos 50 millones de euros anuales sustituyendo el agua embotellada de reuniones, entrevistas, encuentros o seminarios por agua de grifo, según concluye en un artículo el director general de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua a Poblaciones (AGA), José Luis González Vallvé.

Foto: Carlos Arranz

Foto: Carlos Arranz

En un texto publicado en la página web ‘iAgua’, el ex consejero de Castilla y León explica que España se encuentra entre los cinco países mayores consumidores per cápita de agua embotellada del mundo, con un consumo de aproximadamente 5.000 millones de botellas por año.

Según desgrana, esto supone un consumo de entre 100 y 150 litros por habitante de un agua que cuesta entre 200 y 1.000 veces más que el agua de grifo. Y además, avisa de que no está claro de que el agua embotellada tenga “mejor sabor ni mejores condiciones higiénico-dietéticas-sanitarias” que la de grifo.

“No hay estadísticas ni estudios suficientemente rigurosos ni en los presupuestos públicos hay un epígrafe para el agua embotellada, pero una estimación conservadora sería la de que la Administración Pública consume entre el 5% y el 10% del total del consumo de agua embotellada de España. Si escogemos la menor de dichas hipótesis, tendríamos un gasto de 50 millones de euros por año que obviamente se ahorrarían en su casi totalidad si se consumiera agua del grifo”, argumenta el director general de AGA.

Pero además, advierte de que otra de las consecuencias de este consumo son los kilos de plástico consumidos, de los que “sólo van al vertedero con tratamiento de residuos el 13%” y el resto acaba en parques, jardines, calles u otras zonas públicas, causando “más daño ambiental” que un desastre natural como el del Prestige.

González Vallvé apunta también al consumo energético que supone hacer botellas de plástico. “Producir un vasito de agua embotellada en envase de plástico, supone emitir como media 185 g de CO2 a la atmosfera, como un automóvil recorriendo un kilómetro, frente a los escasos 0,3g del modesto vasito de agua del grifo vía jarrita en la mesita”, denuncia.

El Mundo