Reparar el embalse del Júcar-Vinalopó puede costar hasta seis millones

Reparar el embalse de San Diego (Villena), al final del trasvase Júcar-Vinalopó, puede resultar más costoso en tiempo y dinero de lo que estaba previsto en un primer momento. Los técnicos de Acuamed -la sociedad estatal dependiente del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente que promueve las obras- ya han determinado que la balsa pierde agua, pero falta saber el motivo.

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Según las fuentes consultadas, en el peor de los casos, el coste de las reparaciones podría ascender a seis millones de euros. Este escenario se produciría si las pérdidas de agua se deben a un fallo estructural del embalse porque el terreno sobre el que se construyó no ha compactado como debería. De ser así, habría que proceder a la impermeabilización de la balsa -algo que no se hizo en origen-, mediante plástico o asfalto. Los trabajos, en este caso, se prolongarían durante al menos un año, según las mismas fuentes.

No obstante, también cabe un escenario más benigno. Las fugas de agua podrían deberse a un fallo puntual, porque algún antiguo pozo no se hubiera tapado correctamente. En ese caso, habría que actuar solo sobre la parte del embalse por donde se pierde el agua. El coste, así, sería sensiblemente menor, según explicaron las mismas fuentes: con unos 200.000 euros podría resolverse el problema. Los trabajos también serían más breves, con unos cuatro meses de plazo.

Un año de plazo

Sea como fuere, Acuamed tiene intención de resolver el problema del embalse de San Diego, ya completamente vacío, antes de 2014. De hecho, para entonces es muy probable que la infraestructura tenga que utilizarse de nuevo para almacenar otro envío de agua del Júcar (el segundo envío en pruebas para comprobar que las reparaciones han surtido efecto), que según la calidad del caudal puede ser providencial para los regantes alicantinos.

El agua del vaciado, que se repartió en septiembre, se almacena ahora en los embalses de las distintas comunidades de regantes del Vinalopó. Cabe recordar que los casi cinco hectómetros se cedieron a las comunidades más necesitadas, a un precio negociado que además permitió cancelar la deuda contraída por los regantes por las obras del Júcar-Vinalopó original, y desistir así de la reclamación patrimonial al Gobierno.

Ese agua, que aún no se ha utilizado porque el otoño fue lluvioso y en invierno no ha sido necesaria, empezará a usarse para regadío a finales de marzo, según los cálculos de los regantes, y permitirá pasar el verano sin demasiadas apreturas. No obstante, para 2014 el Vinalopó volverá a necesitar aportes externos, por lo que la reparación del embalse es vital.

En este sentido, cabe recordar que los regantes alicantinos rechazan el agua de la toma de Cullera (construida por el Gobierno del PSOE) y reclaman la vuelta a la original, en Cortes de Pallás. El agua del vaciado se utilizó en septiembre porque los análisis constataron su calidad.

ABC