Recolección de agua de lluvia con fines socio-ambientales en Isla Urbana (México)

La Ciudad de México vive a en una paradoja permanente: mientras las intensas lluvias que se registran durante el año suelen inundar a la mayoría de los barrios, millones de personas sufren por la falta de un adecuado suministro de agua. Más de un tercio de los hogares tiene dificultades para acceder al agua potable, llegando en un futuro a 22 millones las personas sin suministro.

 

Isla-Urbana.-635x354Recolección de agua de lluvia con fines socio-ambientales en Isla Urbana (México).

 

La Ciudad de México vive a en una paradoja permanente: mientras las intensas lluvias que se registran durante el año suelen inundar a la mayoría de los barrios, millones de personas sufren por la falta de un adecuado suministro de agua. En la actualidad, más de un tercio de los hogares tiene dificultades para acceder al agua potable, y se estima que en un futuro no muy lejano 22 millones de personas dejarían de contar con el suministro.

Esta problemática es el resultado de la falta de planificación y una inadecuada administración: tan sólo un nueve por ciento de los usuarios consumen el 70 por ciento del agua que abastece a la ciudad.

Con el propósito de dar una solución sustentable a este problema, Isla Urbana trabaja en la captación de agua de lluvia para evitar la sobreexplotación de las fuentes convencionales, en este caso el acuífero del valle de México, y así asegurar el abastecimiento para más personas.

El proyecto se inició en 2009 por los estudiantes de diseño industrial Enrique Lomnitz y Renata Fenton, quienes pensaron en desarrollar este sistema para su tesis de licenciatura. Luego sumaron el apoyo del Instituto Internacional de Recursos Renovables, la empresa Solución Pluvial y la Fundación Temo, para ampliar la propuesta e incorporarla en algunos hogares de la ciudad.

Desde Isla Urbana se diseñan e instalan sistemas de captación de agua de lluvia en casas de bajos ingresos, más precisamente en la zona del Ajusco medio en Tlalpan. La recolección se basa en un procedimiento sencillo que, de aplicarse a gran escala, podría satisfacer hasta el 50 por ciento de las necesidades de la ciudad. El agua se captura en el techo de la vivienda, ya sean de losa o lámina, luego baja por canaletas hasta llegar a interceptores de primeras lluvias capaces de desviar el agua de acuerdo a su cantidad. Cuando llueve poco, el agua por lo general se utiliza para limpiar el mismo sistema, mientras que cuando llueve en grandes cantidades un flotador envía el líquido al drenaje o a la cisterna. Al llegar a este último punto es clorada y pasa por un filtro de sedimentos y otro de carbón activo. Una vez realizado ese proceso, ya se incorpora al sistema para uso doméstico.

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El agua de lluvia complementa al sistema tradicional pero no lo reemplaza: a no ser que se instalen filtros más especializados, el nuevo líquido no se puede utilizar para beber o cocinar pero sí para todo lo demás. Mientras que en épocas secas se debe confiar más en el sistema convencional, en período de lluvias el agua de este sistema será más limpia y segura.

Isla Urbana trabaja a partir de la utilización de materiales locales y capacita a personal de la zona para que ellos mismos instalen los sistemas. Asimismo, ofrece talleres, capacitaciones y eventos comunitarios para difundir las ventajas de la captación pluvial y promover el uso sustentable del agua. En paralelo desarrolla el proyecto rural Ha Tatukari, con una comunidad Huichol en Jalisco para abastecer de agua potable a sus pobladores.

Hasta el momento, Isla Urbana ha instalado un total de 1.151 sistemas, lo que se traduce en 54.400 millones de litros de agua cosechados y 12.862 personas ayudadas. La idea es continuar trabajando para generar sistemas más sencillos y accesibles e incorporarlos a gran escala.

Todos aquellos que quieran colaborar para que este proyecto crezca pueden hacerlo ingresando aquí.

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