Primeros intentos municipales de recuperar la gestión pública del agua

Priego de Córdoba, La Unión de Murcia, Huelva, y esta misma semana el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Estos son algunos de los municipios que han decidido rescatar el servicio de agua potable y remunicipalizar su gestión, que estaba en manos privadas. “Es el tema de moda en la gestión del agua potable”, explica Luis Babiano, gerente de la Asociación Española de Operadores Públicos del Agua (AEOPAS).

 

muniUna de las fuentes públicas que existen en Medina Sidonia / MEDINA GLOBAL.

 

Babiano asegura que “todos los partidos están contactando con nosotros para, de una forma u otra, llevar la recuperación a las manos públicas en sus programas electorales”.

Uno de los motivos es el coste electoral y de popularidad que supone para los partidos en el poder la subida de la factura del agua tras la privatización. A esto se suma que, en los últimos años, más de medio millón de familias han visto suspendido en algún momento el servicio por impagos esporádicos.

Pero el proceso para devolver a manos públicas la gestión del agua potable no es fácil. El rescate se puede pedir, pero implica devolver la cantidad del canon concesional y pagar una indemnización por el “lucro cesante”, es decir, el beneficio industrial que ganaría la empresa hasta la finalización del contrato. También se puede iniciar una batalla jurídica con la empresa si el Ayuntamiento puede demostrar faltas en el cumplimiento del acuerdo.

 

DESDE PARÍS A AGUAS DEL HUESNA

La sociedad Aguas del Huesna, en Sevilla, fue la pionera en el proceso de remunicipalización. Se trata de 27 municipios (cerca de 300.00 habitantes en total) que echaron marcha atrás la privatización del agua en 2007 tras una serie de incumplimientos por parte de la empresa concesionaria durante los 13 años de gestión privada.

Santiago Gutiérrez, de la empresa pública que gestiona el servicio de agua de Medina Sidonia (Cádiz), asegura que “los datos demuestran que la gestión pública es rentable y así lo atestiguan las cuentas anuales de la inmensa mayoría de las sociedades mercantiles públicas del sector”. A su juicio, “la burbuja del agua tendrá un efecto péndulo y en unos años volveremos a una tendencia hacia la gestión pública del agua, ya que estamos ante un recurso que provee un derecho humano gestionándose como un monopolio natural, lo que hace muy difícil su gestión utilizando parámetros de mercado”.

El planteamiento de Gutiérrez coincide con el de Priego de Córdoba, donde tras la privatización el recibo del agua se encareció hasta un 85%. En septiembre de 2010, el gobierno municipal, con los votos a favor de PSOE, IU y Grupo Mixto, la abstención del PP y el voto en contra del Partido Andalucista, acordó privatizar la gestión del agua.

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