Obras por 24 millones garantizan el agua a Ourense hasta el año 2064

Cuando este mismo año finalicen las obras de abastecimiento de agua potable a Ourense, declaradas de interés general por el Gobierno central en el año 2001, la ciudad podrá captar del río Miño y su afluente Loña los 550 litros por segundo que necesita para abastecerse en todo el término municipal -ahora sólo tiene autorizados 320-, se acabarán los problemas de suministro porque podrá atenderse la demanda diaria de algo más de 40.000 metros cúbicos y contará con una red de canalizaciones, depósitos, captaciones de agua y estaciones de tratamiento capaces de surtir a 140.000 habitantes en el horizonte temporal de los próximos 50 años, hasta 2064.

 

resizeCascada de agua cayendo por gravedad en Cachamuiña /JOSÉ PAZ

 

Todo ello lo permitirán, entre las infraestructuras existentes y las de nueva construcción con cargo a las obras iniciadas en 2012, hasta 25 depósitos de distintos tamaños -unos principales y otros de refuerzo, de la red principal o de distribución (redes secundarias para llegar a todos los lugares)-; dos estaciones de tratamiento de agua potable -a la de San Francisco, en la margen izquierda del río, se unió este mismo mes la de As Coiñás, en el lado derecho-; captaciones en las dos orillas del Miño y en el Loña y 11 sistemas de bombeo, que garantizan la llegada de agua a los depósitos de ubicados en cotas superiores al río, que son casi todas. La orografía del término municipal no deja lugar a dudas sobre la complejidad de este entramado de canalizaciones, que suman kilómetros (imposibles de contabilizar, sostienen en el Concello) de tuberías de distintos milímetros de diámetro.

Las obras de ampliación y modernización de la red, que gestionará Viaqua, la empresa concesionaria del servicio, que fueron comenzadas en 2012 y están a punto de finalizar, han tenido un coste de 24 millones de euros -entre las financiación de la UE, el Estado y el Concello-. No es, quizás, la obra realizada más cuantiosa, pero sí es básica para que, cuando los ciudadanos abran el grifo en sus casas, puedan tener presión suficiente de agua y de la máxima calidad. El problema es que apenas se ve y, por ello, sostiene la concejala de Urbanismo, Aurea Soto, es la menos reconocida.

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