Los municipios restringen el consumo de agua ante los acuíferos secos

La capacidad de los pantanos se ha reducido doce puntos hasta el 64 %, y el de Susqueda ha caído 20 puntos.

 

pantano de susqueda

La falta de lluvias ha vuelto a Cataluña este verano y, aunque la situación está lejos de los niveles críticos de 2008, ha afectado tanto a pozos y acuíferos como a pantanos. Las reservas de agua de los ríos Ter y Llobregat han caído doce puntos porcentuales respecto al año pasado, y se sitúan en el 64 %. Este descenso no sería un problema si se compensara con los acuíferos que abastecen de agua a los hogares, pero este agosto están en mínimos históricos, como el de la comarca de la Anoia o los del Empordà. Por este motivo, algunos municipios, como Port de La Selva, Cruïlles o Santa Coloma de Farners han puesto en marcha restricciones para que el uso del agua sea estrictamente doméstico, a la espera de que vuelva a llover.

La zona del litoral y el prelitoral central, junto con el Empordà, es la más afectada por la sequía de estos meses de verano porque acumula “un déficit pluviométrico importante desde mayo”, asegura Aleix Serra, del Servicio Meteorológico de Cataluña. La falta de lluvias, la sequedad de pozos y acuíferos, y la reducción de la capacidad de los pantanos han puesto en alerta algunos municipios. Poblaciones como Senan (Conca de Barberà), Sant Pere de Torelló (Osona) o Cruïlles (Baix Empordà) han empezado a recomendar medidas de ahorro a los vecinos y, en algún caso, a imponer prohibiciones del uso del agua que no sea estrictamente doméstico.

En Port de La Selva se ha restringido hasta el final del verano, si no llueve, el uso del agua de la red municipal para actividades como el riego de jardines o el agrícola, la limpieza de las calles, el relleno de piscinas o el lavado de coches. También se ha limitado el funcionamiento de las duchas en las playas. El motivo es que en esta población la falta de lluvias ha duplicado el nivel de sal en el acuífero, y ha llegado hasta los 210 mg/l.

Otro acuífero afectado por la sequía es el de Carme-Capellades, que suministra agua a toda la comarca de la Anoia. Ha llegado a mínimos históricos de capacidad y se puede percibir claramente en el estanque de Capellades, un indicador natural del acuífero, que está seco desde hace meses.

La sequía también agrava problemas como el de la Bisbal de L’Empordà, donde los vecinos, desde principios de agosto, no pueden usar el agua del acuífero a causa de una contaminación de herbicidas, y tienen que abastecerse con un camión cisterna. Este martes se reunirán los técnicos para analizar el agua, aunque la falta de lluvias hace que haya más presencia de la sustancia contaminante.

Leer artículo completo en EL PAÍS