La telemetría del agua, nuevo paso de ‘Smart Santander’

Se estima que en la próxima década, 1.800 millones de personas vivirán en zonas con escasez absoluta de agua, y todo en un escenario en que las ciudades reunirán a más del 90% de la población del globo. La solución a este planteamiento inspira el proyecto ‘Smart Water’, que ha generado una nueva alianza entre el campus cántabro y el consistorio santanderino para la gestión inteligente de su Servicio de Aguas a través de las nuevas tecnologías. 

 

???????????????????????????De izquierda a derecha, el catedrático de la UC José Luis Gil, Adamina Sebastia y Carlos García / DANIEL PEDRIZA

 

Se colocarán sensores en la red de abastecimiento que informarán sobre el funcionamiento del sistema en tiempo real y que facilitarán los datos también a los usuarios a través de diversas aplicaciones móviles para avisar sobre el consumo, las averías y cortes, etc.

«El proyecto se enmarca en la aplicación de la Agenda 21 local para el campus, lo que es el proyecto ‘Ecocampus’. La idea era aplicar esto al entorno universitario, pero el ayuntamiento quiso aprovechar la coyuntura de Smart Santander para extenderlo a todo el municipio», explica José Luis Gil, catedrático del Departamento de Ciencias y Técnicas del Agua y del Medio Ambiente y ex consejero de Medio Ambiente del Gobierno regional.

Un barrio piloto.

El proyecto piloto, puesto ya en marcha para cubrir los próximos cinco meses, contempla la instalación de sensores en una zona localizada en Nueva Montaña, elegida por su condición heterogénea, con un uso variado de agua, tanto para ámbito doméstico como industrial. «Después, cuando se resuelvan todos los trámites administrativos, el plan se extenderá a toda la ciudad», remarca Gil, que en este proyecto iniciado por el catedrático jubilado José Revilla se ha acompañado por los investigadores Adamina Sebastia y Carlos García.

En la práctica, el plan contempla una inversión de 200.000 euros para instalar más de mil dispositivos de lectura en contadores domiciliarios a distancia, así como sensores de caudal, presión, de nivel de agua en el colector de saneamiento, etc. Todo para calcular el rendimiento de la red, elaborar análisis estadísticos y detectar fugas, además de generar campañas de consumo responsable. «Hasta ahora, la información de consumo que llega al usuario permite poco estudio. Es muy general y abarca grandes periodos de tiempo. Este sistema permite ver de qué manera consumimos el agua en las diferentes horas del día. Ayuda a buscar maneras de rentabilizar el uso y a concienciar sobre la importancia de ahorrar. Y no solo en lo económico, porque los datos también informan a cada usuario de la contribución que con su uso de agua realiza a incrementar su huella de carbono, porque el consumo de agua implica consumo energético, y esto está directamente relacionado con el cambio climático», razona Gil.

El objetivo final será englobar en ‘Smart Water’ el ciclo integral del agua, que abarcaría el aprovisionamiento, la distribución de agua potable y también la gestión de las aguas residuales como las provenientes de la escorrentía.

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